La misión de todo discípulo Parte 3 – Radios Fráter
  • abril 4, 2019

La misión de todo discípulo Parte 3

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Como discípulos tenemos esta visión: “Convertirme en un discípulo de Jesús y multiplicar mi discipulado en otras personas.”

Vimos el primer ingrediente de la misión que es: Ser santo. 1 corintios 1:2 dice: “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”.

Esta es la santidad posicional, en Cristo hemos sido santificados. Pero Hebreos dice: busquen la santidad. En la vida práctica debemos ser santos. La que practicamos en nuestra vida cotidiana. La santidad perfecta se dará cuando estemos en la presencia de Dios.

El segundo ingrediente es leer y practicar la Biblia todos los días de nuestra vida. Del dicho al hecho hay mucho trecho. Una cosa es leer sobre el perdón y otra es perdonar.

Hoy vamos a estudiar el tercer ingrediente de la misión de todo discípulo. “Mi visión es convertirme en un discípulo de Jesús y multiplicar mi discipulado en otras personas.” No solo es ser, sino multiplicar su discipulado en otros. Es muy importante que no seamos estériles ministeriales sino fértiles, tenemos que multiplicar nuestro discipulado en otras personas.

Para ser un discípulo de Jesús, crea en Dios y en Jesús como su Hijo. Un discípulo tiene un maestro, es un aprendiz. Pero si queremos ser discípulos de Jesús debemos obedecer sus mandamientos.

Para ser un discípulo de Jesús, reconozca que por sus pecados era enemigo de Dios y estaba condenado a muerte eterna. Colosenses 1:21 dice: “En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos.”

Dios nos reconcilia y limpia por medio de Jesucristo. Para ser un discípulo de Jesús, arrepiéntase de sus pecados y crea en el evangelio de Jesucristo.

Para ser un discípulo de Jesús, obedezca todas sus enseñanzas. En la oración de Jesús enseñó dice que se haga la voluntad de Dios así como en el cielo, también en la tierra. 1 de Juan 2:6 dice: “El que afirma que permanece en él debe vivir como él vivió.”

Juan 14:15 dice: “»Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.”

Mateo 16:24 dice:  “Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.”

El tercer ingrediente de la misión de todo discípulo es: Hacer discípulos de Jesús. Mateo 28:18 dice: “Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”

A este pasaje se conoce como la Gran Comisión. Una comisión es una orden, un encargo, un mandato. Estas fueron las palabras de Jesús, ya resucitado a sus discípulos. Y son las palabras que han sostenido a la iglesia por siglos. Nos enfocan en nuestro llamado: ser y hacer discípulos. Por eso el tercer ingrediente de la misión de todo discípulo en La Fráter es: Hacer discípulos de Jesús.

Esta Gran Comisión implica ir y hacer discípulos. Los discípulos no vienen. Salimos a pescar en el mar abierto. Salimos al mundo, en donde la gente vive sin Dios, sin rendirle cuentas, sin honrarlo y por lo tanto, no sólo son enemigos de Dios, sino que necesitan creer en el evangelio de Jesucristo, para ser reconciliados con el Padre. Romanos 10:14 dice: “Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?”

Bautizarlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. El bautismo es públicamente declarar que al sumergirnos en el agua hemos muerto con Cristo a la vida que antes llevábamos y que, al salir del agua, estamos resucitando con él a una nueva vida.

Enseñarles a obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado. La marca del discípulo es su obediencia. No una obediencia marcada por el temor, sino como resultado del amor incondicional de Dios por medio de Jesús en la cruz, quien nos reconcilia con el padre y nos extiende el perdón de pecados.

Jesús promete estar con nosotros hasta el fin del mundo. Jesús comisiona y acompaña. Antes de ir al cielo, Jesús sopló su Espíritu Santo sobre sus discípulos. Cuando creemos y nos arrepentimos de nuestros pecados, somos sellados por el Espíritu Santo como su propiedad. Su Espíritu Santo está con nosotros siempre, hasta del fin el mundo.

El desafío para Hacer discípulos de Jesús es predicar el evangelio de Jesucristo y enseñar al nuevo, a obedecer lo que Él nos mandó. Mateo 5:14 dice: “»Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.”

Jesús dice que la luz alumbra y no se puede esconder. Es inevitable. La luz brilla en las tinieblas. Y si somos luz, eso es lo que debemos hacer. Somos llamados a brillar en las tinieblas. Somos como una ciudad en lo alto de una colina. O como una lámpara. Visibles ante todos e iluminando.

Jesús dice que la luz no es para tenerla encajonada. El problema del discípulo de Jesús, es que, en ocasiones, quiere vivir encajonando la luz. Esto pasa cuando vivimos como cristianos de la secreta. Nadie, sólo nosotros, sabemos que somos cristianos y que vivimos para honrar a Dios. En ocasiones encajonamos la luz con el temor, la ignorancia de las Escrituras o la indiferencia ante un mundo perdido. ¿Con qué está cubriendo su luz?, ¿Qué debe hacer para quitar esa caja sobre su luz? Jesús mismo nos lo dice en el versículo 16: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.”

Jesús dice que la luz son nuestras buenas obras. No somos salvos por nuestras buenas obras, pero nuestras buenas obras muestran que hemos sido salvos. Las buenas obras, son buenas acciones. La ley de Dios nos muestra nuestro pecado, pero también la voluntad y su corazón. Por eso guardamos y obedecemos sus mandamientos. Esta obediencia manifestada públicamente, es lo que hace que otros, quieran alabar al Padre que está en el cielo. Andar en sus caminos y manifestarlo ante otros públicamente, es un instrumento que Dios usa para proclamar su amor, sus caminos y su salvación en Cristo Jesús.

Memorice y viva las 4C: Convertir, conservar, capacitar y comisionar. Cuando predicamos el evangelio de Jesucristo y enseñamos a otros a obedecer lo que Jesús nos ha mandado, estamos viviendo las 4C de:

Convertir – Predique el evangelio de Jesucristo. El Espíritu Santo es quien convence de pecado, pero su misión, es predicar su Evangelio.

Conservar – Establezca una relación de cuidado padre – hijo espiritual. Como una madre cuida a su recién nacido, así todo creyente debe cuidar de otros creyentes. Como papá espiritual cuide a su hijo. Tráigalo a la Fráter, llévelo a una célula, regálele una Biblia, oren juntos, resuélvale dudas, enséñele de la fe.

Capacitar – Enseñe al nuevo creyente sobre la Biblia y obedecerla. Una madre no sólo alimenta, enseña a su hijo a vivir. No sólo cuide al nuevo creyente en la fe, enséñele a leer la Biblia y a obedecer todo lo que Dios nos ha mandado. Inscriba a todo nuevo creyente en la Facultad de La Fe y Liderazgo que comienza el primer domingo de cada mes y que es el proceso de discipulado en La Fráter. Es nuestro semillero de líderes y discípulos de Jesús en La Fráter.

Comisionar – Envíe al nuevo creyente a realizar el proceso con otros. Todo nuevo creyente debe ser la luz del mundo y llevar la luz del mundo a aquellos que viven lejos de Dios. Envíe al nuevo creyente a convertir, a conservar, a capacitar y a comisionar a otros a ser la luz del mundo y a cumplir la Gran Comisión.

Consejos prácticos para hacer discípulos de Jesús:

Tenga pasión por las almas que están perdidas u ore porque Dios le dé la pasión que ahora no tiene.

Ame y ore por aquellos que no conocen de Dios.

Predique con el silencio de sus acciones.

Predique con valentía y gracia el Evangelio de Jesucristo.

Predique presentando la mala noticia del pecado y del Dios santo que no lo tolera y lo castiga. Pero también la buena noticia del evangelio y del Dios misericordioso que perdona los pecados en Jesús sólo por fe y gracia.

Cuando uno de sus amigos se convierta al evangelio, inscríbalo a La Facultad de La Fe y Liderazgo para que estudie el primer nivel: Mis primeros pasos.

Cuando uno de sus amigos se convierta, llévelo personalmente y conéctelo con amigos de La Fráter en una célula. Pase al Centro de Información o visite www.buscocelula.org

Cuando uno de sus amigos se convierta, cuídelo las 24 horas, es como un recién nacido, un bebé espiritual y necesita de su cuidado, enseñanza y amor.

Memorice y viva las 4C: Convertir, conservar, capacitar y comisionar.

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