La misión de todo discípulo parte 2 – Radios Fráter
  • marzo 27, 2019

La misión de todo discípulo parte 2

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Es importante recordar y memorizar nuestra visión. Nuestra visión es: “Ser una iglesia cristiana para la familia, que proclame el amor de Dios, manifieste el poder del Cristo resucitado y persevere en el orden dado en la Biblia.”

Esto nos ha mantenido enfocados por 40 años y seguimos. Sin visión el pueblo perece, dice la Biblia. Nuestra misión es: “Predicar el evangelio de Jesucristo para salvar y transformar vidas, conectar al nuevo creyente para que tenga una familia espiritual y hacer todo con excelencia para la gloria de Dios.”

Hemos hablado también de La visión de todo discípulo que es: “Convertirme en un discípulo de Jesús y multiplicar mi discipulado en otras personas.”

Y, por último, vimos que el primer ingrediente de la misión de todo discípulo se resume en la palabra: Santidad. Vimos que el primer ingrediente de la misión de todo discípulo es: Ser santo. Vimos también que el desafío para ser santo es: Darle la espalda al pecado y consagrarse a Dios. Vimos que para ser santos debemos: pensar sólo en lo que sea excelente o merezca elogio, huir de la tentación, alejarnos de personas, lugares o cosas que nos presenten tentación y apoyarnos en nuestro líder o un cristiano maduro.

Algunas veces decimos que no somos tan santos como deberíamos. 1 Corintios 1 dice: “Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, 2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: 3 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.”

Ser santo es la misión de todo discípulo. Hebreos 12:14 dice: “Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

La santidad posicional en Cristo a los ojos de Dios ya somos santos.
La santidad práctica es la que debemos vivir diariamente.
La santidad perfecta es la que alcanzamos cuando nos morimos y estemos en la presencia de Dios.

No nos desanimemos cuando fallemos, tenemos la oportunidad de ponernos a cuentas con Dios a través de Jesús.

Hoy vamos a estudiar el segundo ingrediente de la misión de todo discípulo. El segundo ingrediente de la misión se resume en la palabra: Biblia. Somos el pueblo de La Biblia. No solo debemos tenerla, sino leerla para ser sabios, hay que creerla para ser salvos, hay que practicarla para ser santos y compartirla para ser testigos de nuestro Señor Jesucristo. Pablo dice en 2 Timoteo 3:15: “Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.”

Tenemos que esforzarnos para que nuestros hijos conozcan la Palabra de Dios desde pequeños, para que cuando sean viejos no se aparten. No creamos que perdemos el tiempo cuando les enseñamos la Palabra. Aunque aparentemente se aparen, regresarán al camino de la verdad.

La Biblia no solo contiene la Palabra de Dios, ES la Palabra de Dios. Nuestra norma de fe y conducta. Por eso dice que es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia. Dios nos enseña a ser justos a través de su Palabra.

El propósito de la Biblia es capacitar los siervos de Dios para toda buena obra. El apóstol Pablo se presentaba al inicio de sus cartas como un siervo de Dios y de Jesucristo. Él era esclavo de Dios, estaba sometido completamente a la autoridad de él. Un siervo de Dios enteramente capacitado vive para Dios y hace toda obra con excelencia para Dios. Usted como siervo de Dios es capacitado a través de su Palabra para realizar toda buena obra, que al final de cuentas, apuntará hacia el Creador.

En la Biblia aprendemos a cómo ser buenos gobernantes, buenos jefes, buenos empresarios.

La Biblia nos da la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Es en la Biblia, en donde encontramos la historia de Israel. Un pueblo insignificante a quien Dios eligió para darse a conocer y por medio de ellos, a todas las naciones. Vivían bajo el pacto de la ley. Hoy vivimos bajo el pacto de la gracia, ese perdón de pecados gratuito y por la fe en el sacrificio de Jesús en la cruz. La Biblia nos revela el camino para reconciliarnos con Dios que es Jesucristo crucificado y resucitad y no el esfuerzo humano. En la obra de Cristo, descansa nuestra esperanza eterna.

El segundo ingrediente de la misión de todo discípulo es: Leer y practicar la Biblia todos los días de mi vida. Mateo 4:3 dice: “El tentador se le acercó y le propuso: —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan. 4 Jesús le respondió: —Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Cuando la tentación llegue a la vida del discípulo, la Palabra debe estar en su corazón y en su mente para que diga: escrito está. En los momentos más difíciles quizás no tendremos una Biblia a la mano y tendremos que saberla de memoria.

Un amigo fue secuestrado con un niño pequeño. Y los captores, para cobrar el rescate, le cortaron un dedo y se lo mandaron a la familia. Y cuando fue liberado contó que lo torturaron por mucho tiempo. Pero encontró una Biblia y la leía junto con el niño en esos momentos horrendos. Allí leyeron la Biblia que les ayudó hasta el día que fueron rescatados.

La Palabra de Dios es necesaria para nuestras vidas. Debemos estar contentos que tenemos acceso a la Palabra de Dios. Santiago 1:22 dice: “No se contenten solo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.”

No nos contentemos solo con escucharla, pues nos engañamos. Debemos llevarla a la práctica. Fácil es oír que debemos perdonar, pero difícil es hacerlo.

El libro de la historia de la iglesia se llama Hechos, no dichos, de los apóstoles. Por eso debemos poner en práctica la Palabra de Dios. Josué 1:6 dice: “»Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. 7 Solo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te ordenó. No te apartes de ella para nada; solo así tendrás éxito dondequiera que vayas. 8 Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. 9 Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas».”

Para recitar debemos memorizar. No es leer y practicar la Biblia un día de su vida, sino todos los días de su vida. Esta misión es para ser cumplida diariamente. Así como se cepilla los dientes tres veces al día, diariamente habrá la escritura y léala.

Practique diariamente su Palabra. Saber sin practicar lo que sabemos, nos convierte en necios e improductivos. El propósito de leer la Escritura es atesorarla en nuestro corazón para honrar y obedecer a Dios en nuestra vida. Salmo 119:10 dice: “Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. 11 En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. 12 ¡Bendito seas, Señor! ¡Enséñame tus decretos!”

El desafío para leer y practicar la Biblia todos los días de mi vida es establecer un plan de lectura diaria y cumplirlo con disciplina y pasión. Todos tenemos un plan diario para lo que hacemos.

Debemos adquirir la disciplina de la lectura diaria de la Biblia. Siéntese a leer la Biblia por tiempo o por capítulos. Tiene dos opciones para leer la Biblia todos los días. La primera es definir el tiempo que leerá la Biblia. Esto pueden ser 15, 30, 45 minutos o más. La segunda opción es proponerse leer tantos capítulos por día. Si escoge la segunda opción puede utilizar como guía el calendario de lecturas bíblicas que todos los meses sale en el Boletín Mensaje o utilizar otro plan como los que ofrece el App gratuito “YouVersion”. Lo importante es definir cuánto cada día y luego ser disciplinado. Como mínimo, lea un capítulo todos los días de su vida.

Decida en qué lugar y a qué hora leerá la Biblia. Recuerde: “Si se define sólo el qué, pero nunca el cuándo, jamás habrán resultados” Alex López. Para crear el hábito de la lectura bíblica, usted debe definir en qué lugar y a qué hora leerá la Biblia. Luego de definirlo sólo le queda ser disciplinado para cumplirlo día con día. Leer la Biblia no es un castigo, es la bendición más grande que podemos tener de tener un libro que siglos después de haber sido escrita sigue siendo relevante y hablándole a los mismos problemas del corazón de hace 2000 años que siguen siendo los mismos problemas hoy. Sigue siendo relevante porque Dios la inspiró para que los autores bíblicos escribieran la misma y transmitiera sin pasar por alto su idioma, cultura y personalidad lo que deseaba transmitirnos.

Cumpla con su plan con disciplina y pasión. A lo que amamos le dedicamos tiempo. Y esto se logra porque tenemos la disciplina y la pasión necesaria para hacerlo. ¿Para qué quiere leer la Biblia y practicarla todos los días de su vida? De su respuesta proviene la pasión y la disciplina necesaria para llevar a cabo su plan de lecturas bíblicas diarias y cumplirlo con pasión. ¿Cómo tener disciplina? Tome su Biblia, ábrala y léala. Una vez la toma, nada lo hará retroceder. Sólo dé ese paso y listo.

Consejos prácticos para leer y practicar la Biblia todos los días de su vida:
Tenga una Biblia a la mano que no sale de casa. Compre una Biblia o escoja una entre las que usted tiene que ya no saldrá de casa. Una Biblia que será específicamente para la lectura diaria de la misma. En ella subrayará los pasajes más importantes y hará las anotaciones necesarias. ¿Cuándo comprará su Biblia o la escogerá? Póngalo en su agenda o nunca lo hará.

Tome notas en un cuaderno de sus aprendizajes, desafíos y anote los versículos que desea memorizar. ¿Alguna vez ha terminado de leer un capítulo para no recordarse de lo que leyó el día de ayer? El hecho de escribir lo que aprendió y los desafíos que usted se traza en su vida luego de lo estudiado, le permitirá no sólo recordar lo estudiado sino evaluar si está practicando la palabra. ¿Cuánto conocimiento y desafíos habrá generado en 1, 5 o 10 años?

Comparta al siguiente día con alguien cristiano o no cristiano lo que leyó. Conocer la palabra de Dios es de las mejores herramientas que hay para compartir con otros el evangelio de Jesús. Propóngase luego de leer la palabra compartirlo con alguien cara a cara. Además, puede llamar a un amigo, enviar un mensaje de texto o un correo electrónico lo que aprendió porque usted sabe que le servirá a esa persona o tan sólo porque le pareció interesante lo estudiado. ¿Cuántas llamadas de este tipo ha recibido? ¿Qué logra esto? No sólo compartir lo aprendido sino motivar a otros a realizar lo mismo.

Si es posible lea frente a sus hijos y nietos. Nada mejor que un niño encuentre cualquier libro y le diga Biblia, todo porque ha visto a sus papás leyéndolo todos los días. ¿Qué estás haciendo? Pregunta y usted responde: Leyendo la Biblia. Y ¿Por qué? Y ahí aprovecha su curiosidad para enseñarle que es la palabra de Dios y hasta puede contarle una historia y demás. ¿Cuántas veces sus hijos lo han visto leyendo la Biblia? ¿Cuántas veces sus nietos lo han visto leyendo la Biblia? O esta ¿Sólo sale de paseo los domingos?

Estudie el Segundo Nivel “Hacia la madurez” de La Facultad de la Fe y Liderazgo. El primer nivel, “Mis primeros pasos” comienza el primer domingo de cada mes. En él aprende 28 temas sobre doctrina básica, 7 sobre liderazgo y 7 sobre la visión. En una hora y media a la semana, dos encargados de mesa y seis miembros de mesa comparten juntos y discuten las lecturas de los manuales. Inscríbase hoy ofrenda Q. 25 por bimestre, son 4.

Para profundizar en la Palabra, estudie el segundo nivel de la FFL. Estudiará 4 módulos y aprenderá sobre la Biblia, cómo interpretarla, lo que creen los cristianos y cómo ser espiritual y emocionalmente maduro. La ofrenda es de Q. 150 por módulo. Inscríbase en los Centros de Información o en www.fraterticket.com

Para que se vengan 40 años más, todos los discípulos de Jesús en La Fráter necesitamos conocer nuestra misión. El segundo ingrediente de la misión del discípulo, tiene que ver con la Biblia. Mi misión es leer y practicar la Biblia todos los días de mi vida.

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