La misión de todo discípulo (2019-098) – Radios Fráter
  • marzo 20, 2019

La misión de todo discípulo (2019-098)

Escuche

Vea


Lea

Hemos estamos recordando que La Fráter comenzó hace 40 años. Hemos tenido una visión clara. Nuestra visión es: “Ser una iglesia cristiana para la familia, que proclame el amor de Dios, manifieste el poder del Cristo resucitado y persevere en el orden dado en la Biblia.”

Nuestra misión es: “Predicar el evangelio de Jesucristo para salvar y transformar vidas, conectar al nuevo creyente para que tenga una familia espiritual y hacer todo con excelencia para la gloria de Dios.”

La visión de todo discípulo es: “Convertirme en un discípulo de Jesús y multiplicar mi discipulado en otras personas.”

Vimos cuatro cosas que usted debe hacer para convertirse en un discípulo de Jesús:

  1. Para ser un discípulo de Jesús, crea en Dios y en Jesús como su Hijo.
  2. Para ser un discípulo de Jesús, reconozca que por sus pecados era enemigo de Dios y estaba condenado a muerte eterna.
  3. Para ser un discípulo de Jesús, arrepiéntase de sus pecados y crea en el evangelio de Jesucristo.
  4. Para ser un discípulo de Jesús, obedezca todas sus enseñanzas.

Y, por último, vimos que para multiplicar su discipulado en otros: “Predique el evangelio de Jesucristo y enseñe al nuevo creyente, a obedecer todo lo que Jesús mandó”.

Hoy vamos a estudiar la misión de todo discípulo. El primer ingrediente de la misión se resume en la palabra: Santidad. Este es un tema hermoso, porque nos pone en aprietos porque nos cuesta ser santos. Levítico 20:26 “Sean ustedes santos, porque yo, el Señor, soy santo, y los he distinguido entre las demás naciones, para que sean míos.”

Dios es nuestro dueño y Señor, por eso nos pide que seamos santos como Él es santo. Isaías 6:1 dice: “El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. 3 Y se decían el uno al otro: «Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria». 4 Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo. 5 Entonces grité: «¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!» 6 En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. 7 Con ella me tocó los labios y me dijo: «Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado».”

El primer ingrediente de la misión de todo discípulo es: Ser santo. Podemos decir entonces que, como discípulo, mi misión es ser santo. 1 Pedro 1:13 dice: “Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo. 14 Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. 15 Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; 16 pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo».17 Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. 18 Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, 19 sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. 20 Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. 21 Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios.”

Debemos practicar el dominio propio. Es importante que como discípulos debemos ser santos. Deuteronomio 7:6 “Porque para el Señor tu Dios tú eres un pueblo santo; él te eligió para que fueras su posesión exclusiva entre todos los pueblos de la tierra.”

Dios quería que Israel tuviera un solo Dios. Él quiere que nuestra relación sea exclusiva con Él. 1 Corintios 1:1 dice: “Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros: Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.”

Colosenses 3:5 dice: “Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. 6 Por estas cosas viene el castigo de Dios. 7 Ustedes las practicaron en otro tiempo, cuando vivían en ellas. 8 Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno. 9 Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, 10 y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su creador.”

Por un lado, es un hecho que hemos sido santificados en Cristo, pero es un proceso. Es difícil que cuesta ser santo.

Hay 3 aspectos de la santidad que deben quedarnos claros. Pablo dice “somos santificados”. Delante de Dios ya somos santos, es una santidad posicional. Esta santidad es la que recibimos a por medio de Cristo cuando lo reconocemos como nuestro salvador. Pero no es permiso para pecar porque estamos “santificados” en Cristo. Delante de Dios, en Cristo, somos declarados santos, pero en la vida diaria estamos en proceso de santificación.
Y allí entra el segundo aspecto: la santidad práctica. La que practicamos todos los días, la que todo cristiano debe tener en su diario vivir, es progresiva. Constantemente crece para ser como Cristo, cada día de más y más.
Y el tercer aspecto es la santificación perfecta. Será el día de nuestra muerte pues estaremos en la presencia de Dios.

Nuestra misión es ser santos. Debemos ser santos, en Cristo hemos sido hechos santos, pero debemos practicarla todos los días. El desafío para ser santo, es darle la espalda al pecado y consagrarse a Dios. Debemos olvidarnos del pecado, darle la espalda, debemos dejar los vicios. Uno tiene que tomar decisiones radicales respecto al pecado.

La verdadera guerra espiritual se pelea en lo individual. En cada pensamiento, en cada decisión, en cada acción, podemos glorificar el nombre de Dios y ser santos, o deshonrar su nombre al pecar y vivir en la inmundicia y la impureza. Decida hoy y siempre, darle la espalda al pecado y consagrarse a Dios. Dios ya lo consagró en Jesús, ahora conságrese usted para Jesús. Ponga su mirada, sus pensamientos en Jesús y no siga los malos deseos de su naturaleza pecaminosa. 1 Pedro 2:9 dice: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. 10 Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.”

Somos pueblo que pertenece a Dios. Por eso estos consejos prácticos para ser santos:

  1. Piense sólo en lo que sea excelente o merezca elogio. Porque lo que pienso, siento.
  2. Aléjese de personas, lugares o cosas que le presenten tentación.
  3. Cuando la tentación se le presente de improviso, sin pensarlo, huya.
  4. Cuando esté siendo tentado, llame a su líder o a un hermano mayor para pedir oración y ayuda.
  5. Estudie y aprenda en los Grupos de Libertad, las 8 decisiones sanadores y los 12 pasos para ser libre en Jesús y para Jesús. Si usted está batallando con pecados recurrentes, le animamos a unirse a partir de cualquier semana del año a los Grupos de Libertad, libres en Jesús y para Jesús. Los domingos a las 8 de la mañana en La Fráter Ciudad San Cristóbal o los miércoles a las 7 de la noche en La Fráter Roosevelt.

Suscríbase

Ingrese su correo electrónico para recibir cada nuevo mensaje en su buzón.
42 suscriptores

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2019
  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007