El juez juzgará ( Código – 2018-497 ) – Radios Fráter
  • diciembre 14, 2018

El juez juzgará ( Código – 2018-497 )

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Nadie se despierta soñando ser pobre, deseando que lo asalten. Todos sabemos que es mejor tener que no tener. Tener dinero nos permite vivir mejor, ayudar al necesitado y sostener la obra de Dios. Y aunque el dinero trae bendiciones, a su vez, también trae peligros como lo entendió Agur en los dichos que escribió en Proverbios capítulo 30.

Excepto en este capítulo de la Escritura, no se sabe más sobre Agur. Lo que sí sabemos, es que su nombre significa: “coleccionista”. Este capítulo que contiene sus dichos, nos muestra que él: reconocía que la sabiduría de Dios era mayor que la de él y comprendía la tentación de las riquezas. Veamos ¿Qué fue lo que escribió sobre las riquezas y el peligro de las mismas?

Veamos este dicho de Agur en Proverbios 30:8: “Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas sino sólo el pan de cada día. 9 Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: ¿Y quién es el Señor? Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios.”

Íbamos caminando con un amigo y le comenté sobre esto que escribió Agur. Este mi amigo estaba por emprender un negocio y cuando le recité esta porción de la Escritura, se le erizó la piel. Y es que el amor al dinero puede alejarnos de Dios, de nuestro prójimo.

En la época de Santiago, los ricos cometían varios pecados. Se ha dicho que “El dinero es un buen esclavo, pero un pésimo amo”. Santiago 5:1 dice: “Ahora escuchen, ustedes los ricos: ¡lloren a gritos por las calamidades que se les vienen encima! 2 Se ha podrido su riqueza, y sus ropas están comidas por la polilla. 3 Se han oxidado su oro y su plata. Ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos. Han amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos!”

Santiago está corrigiendo el actuar de los ricos que están abusando. En esa época, entre los judíos cristianos dispersos por todo el imperio Romano, había ricos que habían caído en el pecado de avaricia. “Ahora escuchen los ricos…” es una declaración directa que lo que viene tiene que ver con ellos e incluye juicio. A pesar de lo que tenían, debían llorar por las calamidades que se les venían encima. Su misma riqueza los condenaba. Era una riqueza con un propósito egoísta y aún más. Esto incluso, a la luz que el Rey Jesús, regresaría por su iglesia. Su énfasis era sólo esta tierra, no la eternidad.

La avaricia es codicia, es el deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes o riquezas. John D. Rockefeller ¿Cuántos millones se necesitan para saciar a un hombre? El próximo millón. ¿Cuánto es suficiente? Sólo un poquito más. Al avaro hasta pensar en heredar su dinero cuando muera le causa dolor.
Santiago 5:4 dice: “Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso.”

No sólo tenían avaricia, eran ladrones. ¿Cómo robaban? Contrataban obreros para sus campos, a los que al final de cuentas, no les pagaban. ¿Cuál era el problema? A los oídos de Dios el Todopoderoso había llegado el clamor de angustia de estos obreros. Estos ricos eran avaros y también ladrones.

Un joven de la congregación fue a trabajar a un lugar, y al final del mes, pensó en que le iban a pagar, pero no lo hicieron. Le dijeron que era un mes de prueba. El problema no es ser rico, es practicar la avaricia que le roba a los pobres.

Santiago 5:5 dice: “Ustedes han llevado en este mundo una vida de lujo y de placer desenfrenado. Lo que han hecho es engordar para el día de la matanza.”

De pequeño tuve un pollito que se convirtió en gallina. Un mi perro la atacó y casi se muere. Pero la curé y se restableció. Mi gallina siguió creciendo tanto que se volvió caldo de gallina.

Una mezcla de lujo y placer desenfrenado, nos muestra a una persona cuyo “dios” es él, sus lujos y su placer. Dios no aparece en su horizonte, ni en el mapa de sus vidas. Dios no prohíbe el placer que el bendice, pero sí el placer obtenido fuera de sus mandamientos que son vida y paz para mí y para quienes me rodean. En cambio, ellos eran hedonistas, lo que se refiere a la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer.

En Cristo entendemos que hay límites. No es una vida desenfrenada que produce paz con Dios, paz con nosotros y entre nosotros.

Santiago 5:6 dice: “Han condenado y matado al justo sin que él les ofreciera resistencia.”

El dinero tiene poder para abusar del justo e indefenso. Y esto es precisamente lo que hacían esto ricos, avaros y hedonistas. Abusaban del indefenso y del débil.

Es probable que hayan ricos entre ellos y que estén cometiendo estos cuatro pecados. Pero es mucho más probable, que muchos de los judíos cristianos están sufriendo a manos de los ricos que practican estos cuatro pecados y que están sufriendo las consecuencias de estos abusadores de poder. ¿Cuál es la palabra de Santiago para los judíos cristianos ante esta terrible amenaza? Sigamos leyendo.

El pobre debe ser paciente porque Jesús regresará. En la parte final del versículo 3 leímos: “Han amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos!”.

Y esta es la palabra de ánimo de Santiago a los judíos cristianos en su mayoría pobres, viene Jesús, el juez justo. Los últimos tiempos se refieren a los tiempos previos a la segunda venida de Cristo Jesús.

Santiago 5:7a “Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor.” Su esperanza es la segunda venida de Cristo. En medio del dolor, del abuso y la explotación de estos ricos pecadores, Santiago les anima a ser pacientes. ¿Por qué? La venida del Señor es la llegada del juez justo, quien juzgará a todo ser humano y le dará su merecido a cada uno. Deben tener paciencia, porque, aunque impunes por ahora, el juicio vendrá.

Deben mantenerse firmes y aguardar con paciencia al juez que ya está a la puerta. Santiago 5:7 dice: “Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. 8 Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca. 9 No se quejen unos de otros, hermanos, para que no sean juzgados. ¡El juez ya está a la puerta! 10 Hermanos, tomen como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. 11 En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron. Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han visto lo que al final le dio el Señor. Es que el Señor es muy compasivo y misericordioso.”

Los judíos cristianos debían ser pacientes como el agricultor cuando siembra y luego espera su cosecha. Ser pacientes como los profetas lo fueron en medio de tanto sufrimiento. Y ser pacientes como Job, quien perdió a todos sus hijos y a todas sus riquezas, pero incluso en medio de toda su pérdida, no pecó, ni le echó la culpa a Dios.

¿Por qué es importante la paciencia y el mantenerse firmes?. Porque de lo contrario desmayarán. Y los cristianos no desmayamos. Recobramos en Dios fuerzas como las águilas aún en medio del sufrimiento más terrible. Fieles a Dios en las buenas, y fieles a Dios en las malas. Mantenernos firmes por amor a Dios y pacientes en su amor hacia nosotros, quien vendrá como juez a dar su merecido a todo pecador.

Ahora que conocemos el listado de los pecadores ricos y la paciencia que deben tener los pobres que experimentan abuso de parte de ellos. ¿Qué debe hacer el rico? Y ¿Qué debe hacer el pobre?

¿Qué debe hacer el rico? No debe abusar de su poder económico. En lugar de corromper el sistema de justicia, en lugar de abusar de su posición económica, el rico debe ser justo delante de Dios. Sí es posible ser rico y justo a la vez.

Debe ser generoso con Dios. Proverbios 3:9 dice: “Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. 10 Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.”
Busque una vida de éxito terrenal y conságrela al propósito celestial.

El rico debe ser generoso con el necesitado. Proverbios 19:17 dice: “Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones.”

Debe compartir la riqueza del evangelio. Colosenses 2:1 dice: “Quiero que sepan qué gran lucha sostengo por el bien de ustedes y de los que están en Laodicea, y de tantos que no me conocen personalmente. 2 Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo, 3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”

¿Qué debe hacer el pobre? Permanecer firme y paciente esperando la segunda venida de Cristo. La esperanza final de la vida del creyente es la segunda venida de Jesús y la promesa de la vida eterna. Dios juzgará a todos y le dará a cada uno su justo merecido. No dejará sin castigo ninguna obra mala realizada contra usted.

Apocalipsis 21:1 dice: “Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. 2 Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. 3 Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. 4 Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.» ”

No se debe codiciar el dinero del rico sino practicar el contentamiento. El Señor nos dijo en los 10 mandamientos no codiciarás. Dios protege el derecho a la prosperidad desigual. Sueñe y anhele tener más, pero practique el contentamiento hoy en el nivel socioeconómico en el que se encuentra y en las condiciones en las que esté. Viva contento con Dios por lo que tiene y en donde está. 1 Timoteo 6:8 dice: “Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso.”

Debemos compartir la riqueza del evangelio. Todos, ricos o pobres, debemos predicar el arrepentimiento de pecados para la salvación y transformación del corazón del mundo entero. En donde trabaja, predique con sabiduría del mensaje de las buenas nuevas y del amor de Dios.

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