Cuando planear el mañana es pecado ( Código – 2018-489 ) – Radios Fráter
  • diciembre 4, 2018

Cuando planear el mañana es pecado ( Código – 2018-489 )

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En un viaje que realicé a Costa Rica para terminar unos estudios, en el avión se sentó a la par mía un joven que tenía 20 años de edad y era la primera vez que viajaba en avión, tanto que llevaba el maletín sobre sus piernas. Empezamos a platicar y me preguntaba de todo, le dije que estuviera tranquilo que cualquier cosa nos íbamos para la gloria de Dios.
Me contó que era cristiano y eso me alegró mucho. Me contó que no iba para Costa Rica sino a Madrid, a conocer el estadio y las copas del Real Madrid, el equipo de futbol de esa ciudad.

Pensé que él era un empresario y negociante, pero resultó ser un maestro de educación. Y le pregunté de cómo había decidido ir a España. Y me contó que se había propuesto viajar fuera del Guatemala. Primero pensó en Honduras, pero se desanimó al ver tanta mala noticia. Así que decidió ir a ver el estadio de su equipo favorito. Me contó que se propuso ahorrar todo lo que podía. Trabajaba en la escuela de día y de agricultor en la tarde. Se limitó tanto que hasta ropa interior le hizo falta. Pero se había trazado un sueño que en 18 meses lo logró a través de la disciplina.

Stephen R. Covey, en el libro que se convirtió en un clásico, llamado los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, habla en el segundo y tercer hábito, sobre la primera y la segunda creación. La primera creación es mental, comience con un fin en mente, el liderazgo personal, la segunda se logra en el mundo real – primero lo primero, la administración personal. Todos sabemos que la planificación es crucial para alcanzar los sueños. Un sueño, que no se planea, no se ejecuta. La planificación es crucial para alcanzar los sueños.

Un miembro de nuestra congregación en el año 2011 nos invitó a conocer las nuevas instalaciones de su empresa. Él había comenzado en 1986, en el 2011 tenía más de 50 empleados, hacía un devocional a la semana con todos. Este hombre era un fiel servidor de la congregación. Los sueños son el inicio de algo grande.

Muchos tenemos grandes sueños, Santiago nos habla al respecto. Santiago 4:13 dice: “Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.»

No sabemos si los que planeaban el viaje eran empresarios acreditados o soñadores. Parecen a la juventud de hoy. Llena de sueños y de ilusiones estudiando las distintas carreras técnicas y en las universidades del país. El sueño consiste en estudiar de 4 a 6 años, hacer negocios y tener dinero. El que ya es profesional, busca su maestría. El que ya tiene su maestría, un doctorado. Sueños de hacer dinero, de prosperar, de vivir mejor.

Pensaban en grande y estaban dispuestos a dejar su tierra por un año. Estaban dispuestos a pagar un precio grande. Dejar la tierra por un año no es nada fácil. Se llora, se desconoce el lugar al que uno va y deja a los amigos por algo mayor. Pero la motivación era el dinero.

Al año regresarían con una gran cantidad de dinero y satisfechos con el esfuerzo. El fruto de su plan y de su esfuerzo sería ganar dinero. ¿Para qué? Para vivir bien por muchos años. Veían el fruto de su esfuerzo como una realidad. Tenían una mentalidad de éxito basada no sólo en los sueños sino en las acciones necesarias para alcanzarlos.

¿Qué pensaría usted de estos empresarios? Lo más probable es que diga: qué ejemplo… qué sueños… qué sacrificio… qué disciplina… qué visión… Sin embargo, Santiago nos dice más adelante que planificar en grande como ellos lo hacen es pecado.

Vea que el versículo 13 comienza diciendo: “Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.»” El: ahora escuchen esto, ustedes que dicen…” es un regaño, es una corrección. Esta forma de pensar en grande era pecado, pero no por pensar en grande.

¿Por qué esta forma de planificar era pecado? Santiago 4:14 dice: “¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. 15 Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.» 16 Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala. 17 Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace.”

Eran dueños de su empresa, pero también se creían dueños del mañana. Santiago nos habla sobre sus tan bien elaborados planes en el versículo 14 a: “¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana!”

Estos empresarios no sólo se creían dueños de su empresa, sino también se creían dueños del mañana. Como que cuando tenemos la capacidad de hacer dinero tendemos a poner nuestra esperanza en nuestros recursos económicos, a tal punto, que se nos olvida, que nuestros días están contados y un día llegarán a su fin.

El rico le dice a alguien: “Cárgueme las maletas”. ¡y usted que se cree yo no soy maletero! Le doy Q. 1,000 por cada una. A lo que el supuesto ofendido responde: ¿A dónde se las llevo mi jefe? El rico puede controlar casi todo, menos la incertidumbre del mañana.

Eran dueños de su empresa, pero no dueños de la vida, ni de la fecha de su muerte. Santiago también nos habla en el versículo 14 b: “¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece.”

La neblina pronto aparece y pronto desaparece. Esa es nuestra vida. Es un abrir y cerrar de ojos. Estas personas eran dueñas de su empresa, pero no dueñas ni de la vida ni de la fecha de su muerte. Un empresario puede tener personas a su cargo, ejercer autoridad, pero su autoridad queda limitada en el tema de su vida. No podemos comprar tiempo de vida, cuando nos toca morir, nos toca. Además, a quien le va bien, muy poco reflexiona sobre la brevedad de la vida.

El millonario con un hijo enfermo y siendo la enfermedad incurable exclama: “Daría todo por darle salud a mi hijo.” Es en los momentos en los que somos impotentes en que por fin pensamos en el Todopoderoso y en su poder.

Eclesiastés 5:19 dice: “Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios. 20 Y como Dios le llena de alegría el corazón, muy poco reflexiona el hombre en cuanto a su vida.”

No incluir a Dios en mis planes, no sólo es arrogancia, me declara independiente y en rebelión ante él, y por lo tanto, es pecado. Santiago también dice en el versículo 15 “Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.» Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala. 17 Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace.”

Si Dios quiere…, denota sumisión, separa a la criatura del Creador, declara que en medio de la incertidumbre de la vida sólo existe la certidumbre de Dios.

Ahora que usted ya sabe, haga. No se jacte en sus fanfarronerías, porque comete pecado el que sabe hacer el bien y no lo hace. Jactarse: Alabarse excesiva y presuntuosamente. Fanfarrón: Que presume de lo que no es, en particular de valiente.

¿Es Dios el fundamento principal de su vida, o un accesorio y un ingrediente sacrificable? ¿Aparece Dios en su agenda? ¿Aparece Dios en su presupuesto? ¿Se esfuerza más en honrar a su jefe que en honrar a Dios?

Cuidemos que no nos pase como al hombre rico del que habló Jesús. Lucas 12:13 dice: “Uno de entre la multitud le pidió: —Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo.14 —Hombre —replicó Jesús—, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes? 15 »¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.16 Entonces les contó esta parábola:—El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha.17 Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha.” 18 Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes.19 Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.” 20 Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” 21 »Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.”

Jesús venció a la muerte y promete vida eterna al que cree y se arrepiente. 1 Corintios 15:50 dice: “ Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puede heredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredar lo incorruptible. 51 Fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, 52 en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. 53 Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. 54 Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria». 55 «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?» 56 El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. 57 ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! 58 Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.”

Juan 11:25 dice: “Entonces Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; 26 y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto? 27 —Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.”

Dios nos da la victoria, no por nosotros. No hemos ni haremos nada. Jesucristo muere en la cruz, el justo por los injustos. Es allí cuando somos reconciliados con Dios, justificados por la fe en Jesús. Tenemos esperanza eterna. Planifique como si fuera a vivir 100 años y tome en cuenta a Dios como si fuera a vivir en un minuto.

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