Dos clases de sabiduría ( Código – 2018-465 ) – Radios Fráter
  • noviembre 14, 2018

Dos clases de sabiduría ( Código – 2018-465 )

Escuche:

Un albañil solía prometer que era detallista y que todos sus trabajos quedarían preciosos. Cuando terminaba miraba su dis que obra y exclamaba: “Eso quedó… Pero… Que se entiende…”. Y sólo él lo entendía. Porque el resultado era un chapuz funcional, pero para nada estético. Él decía ser un albañil que dejaba todo lindo, pero no era así.

Hay gente que promete algo pero no lo cumple. Hay gente que dice ser puntual pero llega tarde a todo, dicen que son cristianos pero cuando se enojan, no lo demiestran.

Lo mismo está pasando con los judíos cristianos a quienes Santiago, en el libro que lleva su nombre, escribe. Estos judíos cristianos dispersos por todo el imperio romano, dicen ser sabios, pero su conducta demuestra lo contrario. Santiago les escribe para que aprendan a vivir en comunidad con los creyentes y no creyentes.

El pasaje que vamos a estudiar hoy, es precisamente un examen para nuestros corazones. Un examen para darnos cuenta si somos o no somos sabios. Hay quienes creen ser sabios, pero sólo son astutos bajo la sabiduría terrenal de este mundo, llamada incluso diabólica. ¿Es usted sabio?, ¿Su conducta lo demuestra? Leamos esta porción de la escritura y examine su corazón. Santiago 3:13 dice: “¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.”

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? En su casa donde nadie lo ve, en su escuela, en el banco. Cuando me casé, nos regalaron una perrita, pero cuando iba a nacer nuestra primera hija, decidimos darle la perrita a mis papás. Mi papá nunca había permitido mascotas en la casa, pero esta perrita era diferente. Era obediente y amable con todos. Era especial porque era entendida.

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría, esto nos muestra la situación que estaba ocurriendo con muchos cristianos.

Había un serio problema de mala conducta entre los creyentes y que la raíz de la misma era el orgullo. Estaban comportándose sin sabiduría y sin humildad. Entonces no eran ni sabios, ni entendidos, pero se llenaban la boca diciendo que lo eran. Por eso la pregunta ¿Quién es sabio y entendido?

Recordemos que la semana anterior estudiamos en el capítulo 3 y versículo 1 que muchos pretendían ser maestros porque les daba cierto status entre la comunidad. Probablemente este era parte del problema, pero seguramente el problema tocaba hasta la actitud de aquellos que tan sólo eran miembros de la congregación.

Definamos las palabras sabio, sabiduría y entendido. Sabio: Persona que posee sabiduría. ¿Qué es sabiduría? ¿Qué es lo que posee el sabio? Sabiduría: Prudencia, cuidado en el comportamiento y modo de conducirse en la vida. Entendido: Conocedor de una materia o experto en ella.

¿Cómo podemos saber si somos sabios y entendidos? Es simple, la persona sabia y entendida es aquella que lo demuestra con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da la sabiduría. El sabio y el entendido entonces manifiesta una buena conducta y hace obras con humildad.

En una ocasión llegamos a una cena y cuando me percaté que no había saludado a una familia. Cuando llegué a saludar a la señora me recibió con desprecio. Y cuando traté de hablar con ella me respondía con indiferencia.

El problema de la división es la falta de humildad. La falta de humildad es creerse superior a otros. No somos nada. Humildad es considerar a los demás como superiores a nosotros mismos. El día que nos muramos, todo va a seguir su rumbo.

Lo que nos falta para que haya unidad es humildad. Ni Jesús se aferró a igual a Dios, sino que vino en forma corporal por amor y se humilló hasta la muerte. Así debe ser la actitud de los cristianos, como Jesús.

¿Es usted sabio y entendido en todo tiempo y lugar? ¿Con su pareja? ¿Con sus hijos? ¿Con sus hermanos? ¿En el trabajo? ¿En el tráfico? ¿En los negocios? ¿En los momentos tensos?

Santiago 3:14 dice: “Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. 15 Ésa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica. 16 Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas.”

La sabiduría terrenal se caracteriza por la envidia y las rivalidades en el corazón. Una envidia amarga nos destruye por dentro. El envidioso no tolera ver a alguien alcanzar algo, no tolera ver a alguien tener el cariño de otros, porque es egoísta e inseguro.

El envidioso siempre ve a los demás como un rival. La sabiduría terrenal se caracteriza por envidias amargas. Sienten envidia por el liderazgo, la posición o el trato de otros. ¿Puede ser esta conducta una muestra de sabiduría? ¿Enfrenta usted envidias amargas hacia los demás?

La sabiduría terrenal se caracteriza también por rivalidades en el corazón. Tienen una mentalidad de pelea hacia los demás. Una mentalidad de ver quién es el mejor o el más querido. Ven en otros a sus rivales.
Esta persona con sabiduría terrenal cree que es el centro de todo, la mejor, se cree un gran maestro tal y como leímos la semana pasada que anhelaban ser muchos en los tiempos de Santiago. Tome nota que el contexto tiene que ver con las relaciones personales entre los miembros de las congregaciones, pero se aplica a cualquier lugar.

¿Puede ser esta conducta una muestra de sabiduría? ¿Enfrenta usted rivalidades en el corazón?

Lo que esta sabiduría terrenal produce es confusión y acciones malvadas. Los celos, las envidias, las rivalidades o el egoísmo siempre causan conflictos no sólo dentro de la persona sino sobre todo con todos aquellos fuera de él.

Alguien celoso, envidioso, que mira en otros a un rival y que es egoísta seguramente traerá confusión a sus pensamientos y acciones malvadas a su entorno. Acciones malvadas tales como el chisme, el falso testimonio y toda obra divisiva. Podemos decir que el envidioso es venenoso y muchas veces letal.

Cuando estamos confundidos no pensamos bien, no evaluamos bien, pero no lo vemos. Las personas que demuestran estas actitudes son un cáncer que carcome al Cuerpo de Cristo, a su obra y cualquier lugar en el que se mueven. Porque traen confusión, mientras que el sabio trae orden. Ponen a otros contra el líder y al líder contra otros. Al amigo contra el mejor amigo.

Esta sabiduría no sólo es terrenal, es humana y diabólica. ¿Por qué hasta diabólica? Porque divide, trae confusión y mata pues el resultado de esta sabiduría son las acciones malvadas motivadas por las envidias amargas del corazón del que la posee. El diablo trae confusión y caos a la sociedad. Por eso es diabólica. Porque divide mientras que Dios multiplica, añade bendiciones, el diablo busca quitarlas. Juan 10:10 dice: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”

Pero siempre hay esperanza. En Cristo siempre hay esperanza. Santiago 3:17 dice: “En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera. 18 En fin, el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz.”

La sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura. Además, la sabiduría que desciende del cielo es: pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera. Los conocedores del griego nos dicen que las primeras cinco palabras que Santiago usa para describir la sabiduría que desciende del cielo y que son: – pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos – comienzan con la misma letra, la letra e.

Las últimas dos palabras – imparcial y sincera- no sólo comienzan con la misma letra, la letra a, sino que suenan casi igual adiakritos y anypokritos. Santiago no sólo quería que sonaran bien sino hasta que fueran parecidas algunas palabras para que fueran fácilmente recordadas las 6 palabras que describen a la sabiduría que desciende del cielo. Veamos la definición de cada una de estas características:

Pacifica: Partidario de la paz y enemigo de enfrentamientos y discordias.
Bondadosa: de carácter sereno y apacible.
Dócil: obediente y fácil de educar.
Llena de compasión: Sentimiento de pena o lástima hacia quienes sufren penas o desgracias.
Llena de buenos frutos: no hay necesidad de hablar, basta con ver el fruto.
Imparcial: Se dice de los juicios o actos objetivos, no hay sentimientos ocultos.
Sincera: Sin falsedad o hipocresía.

La máxima expresión de sabiduría es Jesucristo, quien dijo que es el Camino, la Verdad y la Vida. Por eso necesitamos reconocer a Jesús como salvador.

Santiago 3:18 nos da la clave “En fin, el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz.”

Nuestra identidad no es nuestra posición sino al ser declarado hijo de Dios por medio de la adopción por el sacrificio de Jesús. La iglesia de Dios debe ser promotora de paz. Quizas sea usted el intrumento de Dios para alcanzar a los que lo rodean para que sean hijos de Dios.

Jesús dijo en Mateo 5:9: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.”

Los hijos de Dios buscan la paz, la promueven.

Pueden decir los demás que ¿usted trabaja por la paz? ¿Qué debe cambiar para conducirse sabiamente? ¿Qué tipo de sabiduría tiene usted?

Pidámosle a Dios la sabiduría del cielo.

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007