La lengua que honra a Dios ( Código – 2018-452 ) – Radios Fráter
  • noviembre 8, 2018

La lengua que honra a Dios ( Código – 2018-452 )

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Es impresionante cómo un miembro pequeño del cuerpo puede controlar las reacciones de todos los demás, como cuando nos golpeamos el dedo pequeño de pie con un mueble o mesa. Eso es doloroso. O como cuando nos paramos sobre un hormiguero y se nos suben, quitárnoslas es muy difícil. Cosas pequeñas dominando lo grande.

Santiago nos habla sobre un pequeño miembro que hace causa mucho daño. Y es que todos fallamos de muchas maneras, pero tenemos un pecado en común y es la lengua. Santiago 3:2 dice: leemos “Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.”

Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz de controlar todo su cuerpo. En mas de algún momento hemos fallado en lo que decimos, lastimamos a las personas. ¿Le ha tocado que pedir perdón por lo que dijo y lastimó a otros?

Debemos detenernos y pensar qué hemos dicho que ha lastimado a nuestro cónyuge, bromas o palabras obscenas.
Recuerdo a un amigo que estando en un retiro, quería dormir y no lo dejaban, así que dijo – me quito el traje de cristiano… – y empezó a decir palabras obscenas. No podemos vivir así.

¿Qué hemos dicho que ha lastimado a otros? Quizás hemos calumniado a otros, o mentiras sobre otros. Los chismes son otra manera de difamar a otros. Emitimos críticas destructivas y eso deteriora las relaciones.

Santiago le escribe a los judíos dispersos por el imperio romano. Santiago 3:1 dice: “Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. 2 Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.”

La palabra “hermanos” se encuentra varias veces en la carta de Santiago, porque está queriendo llamar la atención a lo siguiente. Muchos anhelaban ser maestros, probablemente por ser reconocidos o tener autoridad. Pareciera que a muchos en las iglesias cristianas dispersas por el imperio romano deseaban ser maestros de la Biblia. Pareciera que la posición de maestro les daba cierto nivel de autoridad y de dignidad entre la comunidad de creyentes, por lo que una gran cantidad de personas querían enseñar y ser maestros. Deseaban enseñar de la Biblia y ser reconocidos como maestros, pero tenían un serio problema con la lengua. Santiago 3:14 dice: “Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad.”

Ellos querían se maestros pero cambiaban su manera de hablar, habían chismes y divisiones. Santiago les exhorta a que cambien su forma de hablar. Lucas 12:47 dice: “»El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes. 48 En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes. A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más.”

La lengua la utilizaban para dar clase, y luego para toda clase de males. Eso es lo que está corrigiendo Santiago. Santiago 3:3 dice: “Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal. 4 Fíjense también en los barcos. A pesar de ser tan grandes y de ser impulsados por fuertes vientos, se gobiernan por un pequeño timón a voluntad del piloto. 5 Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa!6 También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.”

Nuestro cuerpo no puede ser dominado si no controlamos la lengua. Así como el freno en la boca del caballo le controla, o el pequeño timón al barco, la lengua controla el destino de toda persona. Por eso cuando el ser humano dijo Santiago en el versículo 2, es capaz de controlar su lengua, puede controlar todo su cuerpo. Pero cuando la lengua no se controla, nuestro cuerpo completo está en descontrol y en indisciplina.

Por eso vemos en la ilustración del caballo que dice “Podemos controlar todo el animal”. En la ilustración del barco que dice “se gobiernan a pesar de los vientos y su inmensidad”. Y en la ilustración de la lengua “Pero hace alarde de grandes hazañas”.

Nuestra vida es gobernada por la lengua, por eso debemos dominarla. La lengua hace alarde de grandes hazañas pues tiene poder. Santiago 3:5 dice: “Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! 6 También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.”

¿Qué puede lograr una colilla de cigarro al tirarse a un bosque? ¿Qué puede lograr un pequeño fósforo? La lengua es un fuego que pronto esparce su poder para bien o para mal. La lengua o puede calentar o puede quemar. Estábamos con unos amigos en una actividad y quisimos hacer elotes asados. Conseguimos redes de carbón y varias churrasqueras. Al finalizar la actividad, nos tocó recoger todo y subimos el carbón que usamos a un vehículo. Pero cuando empezamos a avanzar, vi que el carbón apagado empezó a arder nuevamente por el viento. De repente varias llamas empezaron a elevarse y llamé por teléfono a mi amigo para que estacionara el vehículo porque todo empezó a agarrar fuego. Pero gracias a Dios no pasó a mayor, porque logramos echarle tierra al carbón.

Muchas veces sabemos de pleitos y todo por lo que alguien dijo. Lo que decimos se vuelve un incendio, un problema, algo destructivo. Santiago 3:7 dice: “El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; 8 pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.”

¿Es la lengua verdaderamente un mal irrefrenable e imposible de domar? Humanamente sí. Porque cuando no conocemos la palabra de Dios y su perfecta voluntad para el ser humano, somos seres que reaccionamos ante cualquier estímulo. Nos insultan e insultamos. Nos ofenden y ofendemos. Nos dicen una grosería y respondemos con otra. Por supuesto que otra cosa es cuando le conocemos como veremos más adelante.

Jesús dijo que nos pediría cuentas por todo lo que habláramos. Mateo 12:36 dice: “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado.”

Dios no puede juzgarnos por algo por lo que no podemos ser responsables. El punto aquí es que Santiago los está llevando poco a poco a su conclusión y por eso ahora termina confrontándolos duramente. Esto no debe ser así. La lengua del ser humano fue hecha para bendecir y no para maldecir.

De un corazón puro, es decir, de una boca cristiana, debe salir sólo pureza. Santiago 3:9 dice: “Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. 10 De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? 12 Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.”

¿Es aceptable bendecir y maldecir con la misma lengua? Así como el aceite y el agua no se mezclan. Las palabras de bendición hacia Dios y de maldición hacia los seres creados a su imagen y semejanza no pueden mezclarse. Por eso Santiago dice: “Puede acaso brotar de una misma fuete agua dulce y agua salada?” ¿Quién es la fuente? La fuente es cada individuo. Lo que soy, es lo que produzco. Un manzanal, manzanas. Una persona de corazón puro, pureza en la conversación.

Si amamos a Dios de nuestra boca deben salir palabras de bendición. Debemos hablar guiados por Dios. Es increíble como muchas personas, siendo cristianas hablan tan mal de otros, levantan falsos testimonios, practican el chisme y hasta utilizan palabras obscenas. Santiago dice, esto no puede ser así. El corazón puro produce pureza en la conversación.
Cuando me empecé a venir a la iglesia había algo que me costaba mucho, me costaba mucho dejar decir malas palabras. Y un día un amigo de la iglesia me invitó a un viaje largo y me preocupé porque no sabía cómo iba a hacer para no decir malas palabras. Pero de regreso hice un recuento y no había dicho ninguna mala palabra. Porque el corazón puro produce pureza en la conversación.

Pureza en el corazón, equivale a pureza en la conversación. La lengua al final de cuentas es la expresión de mi vida, de mis pensamientos y de mi corazón. Lo que hablo es lo que siento, lo que soy, lo que hay en mí. ¿Qué es lo que está hablando? Ese es usted.

Jesús dijo en Lucas 6:44: “»Ningún árbol bueno da fruto malo; tampoco da buen fruto el árbol malo. 44 A cada árbol se le reconoce por su propio fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. 45 El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.”

Podemos resumir todo lo que Santiago a dicho en la siguiente oración: “El corazón que Dios ha purificado, sólo habla pureza y edifica con sus palabras.” Si somos cristianos, las personas nos juzgarán por lo que decimos. Debemos cuidar nuestra lengua.

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