• agosto 1, 2018

A lo que Jesús debe llevarnos (Código 2018-258)

Escuche:

Dice el apóstol Pablo en 2 Tesalonicenses 3:1: “Por último, hermanos, oren por nosotros para que el mensaje del Señor se difunda rápidamente y se le reciba con honor, tal como sucedió entre ustedes. 2 Oren además para que seamos librados de personas perversas y malvadas, porque no todos tienen fe. 3 Pero el Señor es fiel, y él los fortalecerá y los protegerá del maligno. 4 Confiamos en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo lo que les hemos enseñado. 5 Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.”

Qué importante es entender lo que el apóstol Pablo escribe en la segunda carta a los Tesalonicenses. Pablo llega al último tema a tratar en esta carta, por eso dice “por último”, aunque sigue más adelante desarrollando el tema final. Pero ahora pide oración y todos necesitamos que oren por nosotros. No solo por nosotros, sino que porque el mensaje que vamos a dar se reciba con honor donde quiera que vayamos. Por eso la oración es que el mensaje se reciba con honor. Oremos porque el evangelio se difunda rápidamente y que seamos parte activa de la difusión.

Si algo es importante en la iglesia en estos días es que el mensaje se difunda rápidamente y para que eso suceda, todos debemos involucrarnos en esa tarea, todos debemos difundir el evangelio y hacerlo llegar a todos. Y no nos creamos súper líderes que no necesitamos oración. Todos necesitamos que otros oren por nosotros. Y nosotros debemos orar por los pastores, líderes y voluntarios de los ministerios.

Hay que orar porque Dios nos libre de personas perversas y malvadas. Seguramente conocemos personas así. Pablo y Silas en su misión evangelizadora y discipuladora, ya habían enfrentado problemas en Filipos y en la misma Tesalónica. Hechos 16:22 dice: “Entonces la multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados mandaron que les arrancaran la ropa y los azotaran. 23 Después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel, y ordenaron al carcelero que los custodiara con la mayor seguridad. 24 Al recibir tal orden, este los metió en el calabozo interior y les sujetó los pies en el cepo.”

Siempre habrá personas malvadas, perversas, envidiosas que van a procurar hacerle daños a quienes proclamemos el mensaje de Jesucristo. En Hechos 17:5 dice: “Pero los judíos, llenos de envidia, reclutaron a unos maleantes callejeros, con los que armaron una turba y empezaron a alborotar la ciudad. Asaltaron la casa de Jasón en busca de Pablo y Silas, con el fin de procesarlos públicamente. 6 Pero, como no los encontraron, arrastraron a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «¡Estos que han trastornado el mundo entero han venido también acá, 7 y Jasón los ha recibido en su casa! Todos ellos actúan en contra de los decretos del emperador, afirmando que hay otro rey, uno que se llama Jesús». 8 Al oír esto, la multitud y las autoridades de la ciudad se alborotaron; 9 entonces estas exigieron fianza a Jasón y a los demás para dejarlos en libertad. 10 Tan pronto como se hizo de noche, los hermanos enviaron a Pablo y a Silas a Berea, quienes al llegar se dirigieron a la sinagoga de los judíos.”

No todos tienen fe. No todos creen en Jesús. La razón de la oración es porque no todos tienen fe. Y la predicación del evangelio siempre provoca enemigos, ya que la luz y las tinieblas nada tienen que ver una con la otra. Y la buena noticia de la salvación de los pecados en Jesús, es a la vez la mala noticia de la condenación del que no cree y no se arrepiente de sus pecados. Por eso en Juan 3:16 dice: “» Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.”

No nos avergoncemos de predicar el evangelio, ni nos llenemos de temor ante personas perversas y malvadas. Hechos 5:40 dice: “Entonces llamaron a los apóstoles y, luego de azotarlos, les ordenaron que no hablaran más en el nombre de Jesús. Después de eso los soltaron. 41 Así, pues, los apóstoles salieron del Consejo, llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre. 42 Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.”

A todos los que creemos en el evangelio de Jesucristo, no nos avergoncemos de predicar el evangelio.

No todos tienen fe, pero el Señor es fiel. 2 Tesalonicenses 3:3 dice: “Pero el Señor es fiel, y él los fortalecerá y los protegerá del maligno.”

Décadas después de predicar el evangelio les puedo testificar que Dios es fiel, él me ha protegido y nos ha protegido. Dios nos fortalecerám en medio del abanadono, del desprecio. Ahí es cuando viene la fortaleza del Señor. Como dice el antiguo himno: firmes y adelante, huestes de la fe, sin temor alguno que Jesús nos ve. Tenemos que seguir adelante, predicando el evangelio en todo lugar. Dios nos fortalecerá a través del Espíritu Santo.

Cualquiera podrá ser infiel, pero nuestro Dios siempre será fiel. Deuteronomio 7:9 dice: “» Reconoce, por tanto, que el Señor tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel, que cumple su pacto generación tras generación, y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos, 10 pero que destruye a quienes lo odian y no se tarda en darles su merecido. 11 Por eso debes obedecer los mandamientos, los preceptos y las normas que hoy te mando que cumplas.”

Dios muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos. El amor siempre va de la mano de la obediencia. “Te amo por lo tanto te obedezco”. 2 Tesalonicenses 3:1 dice: “Confiamos en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo lo que les hemos enseñado.”

No solo se trata de aprender, se trata de obedecer. Es tan importante que nosotros seamos obedientes siempre. No se trata de obedecer una vez, de adorar a Dios con nuestros bienes una vez, de evangelizar una vez, de orar por un enfermo una vez sino siempre. 2 Tesalonicenses 3:5 dice: “Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.”

¿Cómo podemos amar al que anda en pecado? Así como Dios nos amó. Por eso es muy importante a amar como Dios ama. Nosotros somos selectivos, Dios no hace acepción de personas. a. Amar como Dios ama, se refiere al amor que caracteriza al Padre. Es ese mismo amor del Padre, el que han experimentado ellos en Jesús. Eso lo experimentamos con nuestros hijos. Debemos amarlos como son, no podemos aborrecerlos por su conducta. El Padre celestial nos ensea a amar.
En el libro Escuela para padres enseño el ABC de los padres. A, es de amar para dar seguridad. Una de las necesidades básicas de la vida es la seguridad, en el empleo, en la escuela, en la casa.

Si algo debemos aprender de Dios es que él nos ama aún cuando estábamos como el hijo pródigo. Y nos amará, nos restaurará, nos limpiará.
No debemos condicionar nuestro amor. Mateo 5:43 dice: “» Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, 45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? 47 Y, si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? 48 Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”

¿Cuál es la señal que somos perfectos? El amor por nuestros enemigos. Si amamos a nuestros enemigos amaremos como Dios ama. Dios nos ama a pesar de fallarle. Esa es señal de madurez.

Ahora 2 Tesalonicenses 3:5 dice: “Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.”

Debemos perseverar. No se trata solo de insscribirse a un curso. Se trata de perseverar hasta el fin. En el libro Escuela para padres la D es “determinar permanecer para truinfar”. Los que están casados saben que empezar es fácil. Muchos nos regalan cosas antes de la boda, una vez casados, ya nadie está presente. Por eso hay que comenzar, continuar y concluir. Debemos determinar permanecer para truinfar.

¿Qué es perseverar? Es mantenerse firme y constante en una manera de ser y obrar. Y así es Cristo. El mismo de ayer, hoy y por los siglos.

Perseverar tiene varios sinónimos, como persistir, que significa durar permanentemnte, seguir durando. No importa nuestra edad, debemos seguir persistiendo. Romanos 15:1 dice: “Los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada. 2 Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo. 3 Porque ni siquiera Cristo se agradó a sí mismo, sino que, como está escrito: «Sobre mí han recaído los insultos de tus detractores». 4 De hecho, todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza.”

Juan escribió en Apocalipsis 1:9 : “Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. 10 En el día del Señor vino sobre mí el Espíritu, y oí detrás de mí una voz fuerte, como de trompeta, 11 que decía: «Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea».”

No importa lo que estemos pasando, Dios está con nosotros. Juan 15:1 dice: “»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda[a] para que dé más fruto todavía. 3 Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. 4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. 5 »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. 6 El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. 7 Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. 8 Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. 9 »Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10 Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. 12 Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15 Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. 16 No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 17 Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.”

La palabra permanecer aparece 11 veces en este capítulo. Debemos permanecer en Cristo para dar fruto para no ser cortados.

Permanecer significa estar o mantenerse en un lugar durante un tiemp determinado. También significa mantenerse sin cambios en un determinado estado, condicion o situación. Si Dios nos ha hizo ramas de la Vid verdadera, no querramos ser ramas de otro árbol. Debemos permanecer dando frutos como cristianos que somos, no nos cansemos de estar conectados a Dios. El sol nunca se cansa de alumbrar y dar calor, así debemos ser nosotros.

Permaneza en su célula, permanezca en un ministerio, permanezca en su hogar. Debemos dar mucho fruto. Por eso debemos estar unidos a Cristo para dar mucho fruto. Hay un tiempo para alimentar a los hijos pero llega el tiempo que deben dar fruto. Almas convertidas, amor, constancia en nuestro servicio son muestras que estamos dando fruto.

Cuando la gente ve que damos mucho fruto tiene que darle gloria a Dios, porque saben que no es por nuestro esfuerzo sino por la bondad de Dios, por la gracia de Dios. ¿Cómo vamos a demostrar que somos discípulos de Jesús? Dando mucho fruto. Por eso debemos amar como Dios ama.

Por eso cada vez que servimos en un ministerio, estamos dando nuestra vida por nuestro prójimo. Cuando servimos en una célula, estamos dando nuestra vida por nuestro prójimo. Cada vez que servimos en cualquier ministerio, damos nuestra vida por nuestro prójimo. Lo mejor que podemos dar es vida, tiempo, porque eso no se recupera y solo Dios nos lo puede devolver.

Dios no nos quiere como grandes eruditos academicos, nos quiere dando la vida por nuestros amigos. Sirviendo a los que están tristes, a los angustiados, a los necesitados. Por eso para ser amigos de Dios debemos imitar a nuestro maestro. Dios nos ha comisionado para ir a predicar el evengelio. En la iglesia estamos e armonía con nuestros hermanso pero debemos salir y llevar el amor y la paz de Cristo Jesús. Hay algo maravilloso cuando se une la misericordia de Dios y el esfuerzo humano. Debemos esforzarnos, como Dios le mandó a Josué.

Tenemos que actuar e ir y dar mucho fruto y amarnos los unos a los otros. Todos necesitamos entender que Dios nos escogió para que vayamos demos mucho fruto.

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