• julio 17, 2018

Ni mucho, ni poco… ( Código – 2018-240 )

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En Guatemala el 15 de julio se paga el bono 14. Todos los empleados, felices; y todos los empresarios, afligidos por tener que pagarlo. Es un sueldo extra que se recibe y lo triste es que muchos ni lo han recibido y ya lo deben. Y hasta deben mucho más, compraron cosas que no se aprecian con el tiempo.

Hoy queremos hablar del dinero a la luz de una oración que hizo alguien hace muchos años pero sigue siendo tan relevante para nuestros tiempos hoy. Pero es necesario saber porqué es importante hablar del dinero. El dinero puede convertirse en un terrible y destructivo amo para aquel que se rinde ante él y se vuelve esclavo de sus muchos deseos. 1 Timoteo 6:9 dice: “Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. 10 Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.”

No solo esclavizan los muchos deseos, sino nos acaban por llevar a cada uno de nosotros a la ruina y a la destrucción. Todo por convertir al dinero en nuestro amo. El dinero no es la raíz de todos los males, es el amor al dinero. Es más, el aborto es un buen negocio, el mal es utilizado para lucrar. Y muchos que no creen en eso lo promueven porque quieren riquezas, se han vuelto esclavos de sus muchos deseos.

También, el que gana mucho y gasta mucho, al final no tiene nada y así no puede ni honrar a su familia a la hora de una crisis, ni bendecir al prójimo, ni a Dios, porque todo se lo gasta. Proverbios 6:6 dice: “¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! 7 No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; 8 con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.”

Hay gente que gana poco, pero quiere vivir como el que gana mucho y sólo terminará teniendo deudas y hasta con deseos de morirse. Proverbios 13:7 dice: “Hay quien pretende ser rico, y no tiene nada; hay quien parece ser pobre, y todo lo tiene.”

Por eso hay muchos que están sumidos en las deudas. Por eso es la importancia de hablar del dinero. Deber es convertirse en esclavo del que tiene, hasta que se pague la deuda. Prestar no cuesta nada, pagar mucho. Y el deber, no sólo quita la paz sino hasta todo su sueldo si se lo llevan a embargar. Algunas deudas llegan porque no hay trabajo, pero la mayoría de deudas porque no tenemos el dinero para suplir deseos que no podemos comprar y, aun así, tomamos la equivocada decisión de comprarlos por medio de una deuda. Proverbios 22:7 dice: “Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.”

Y Proverbios 22:26 dice: “No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas; 27 porque, si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes.”

¿Porqué hablar de dinero? Porque no se puede servir a Dios y a las riquezas. El cristiano o sirve a Dios o sirve a las riquezas. No quiere decir que no pueda tener riquezas, sino que las riquezas no deben tenerlo a él. Dios es el que debe tener toda nuestra atención, a quien debemos amarlo con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra alma.

El dinero es importante porque el dinero puede ser un buen esclavo, al servicio de uno y de los demás, como lo utilizó Dorcas para vivir bien y servir a otros. Hechos 9:36 dice: “Había en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido es Dorcas). Esta se esmeraba en hacer buenas obras y en ayudar a los pobres. 37 Sucedió que en esos días cayó enferma y murió. Pusieron el cadáver, después de lavarlo, en un cuarto de la planta alta. 38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al enterarse de que Pedro se encontraba en Lida, enviaron a dos hombres a rogarle: «¡Por favor, venga usted a Jope en seguida!» 39 Sin demora, Pedro se fue con ellos, y cuando llegó lo llevaron al cuarto de arriba. Todas las viudas se presentaron, llorando y mostrándole las túnicas y otros vestidos que Dorcas había hecho cuando aún estaba con ellas. 40 Pedro hizo que todos salieran del cuarto; luego se puso de rodillas y oró. Volviéndose hacia la muerta, dijo: «Tabita, levántate». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. 41 Él, tomándola de la mano, la levantó. Luego llamó a los creyentes y a las viudas, a quienes la presentó viva. 42 La noticia se difundió por todo Jope, y muchos creyeron en el Señor. 43 Pedro se quedó en Jope un buen tiempo, en casa de un tal Simón, que era curtidor.”

Dorcas hacía buenas obrar y ayudaba a los pobres. El dinero es un magnifico esclavo al servicio de su familia, su prójimo y de Dios.

Hay un capítulo en Proverbios que no fue escrito por Salomón, fue escrito por Agur. Excepto en este capítulo de la Escritura, no se sabe más sobre Agur. Lo que sí sabemos, es que su nombre significa: “coleccionista”. Este capítulo que contiene sus dichos, nos muestra que él: reconocía que la sabiduría de Dios era mayor que la de él y comprendía la tentación de las riquezas. Veamos ¿Qué fue lo que escribió sobre las riquezas? En Proverbios 30:7 dice: “Solo dos cosas te pido, Señor; no me las niegues antes de que muera: 8 Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas, sino solo el pan de cada día.”

Hay dos peticiones que Agur le hace al Señor: aleja de mí la falsedad y la mentira. ¿Qué tan fácil es mentir?, ¿Qué tan fácil es ser falso? Mentir es encubrir la verdad con falsedad. La falsedad es ocultar la verdad. Dios nos llama a santidad, a ser sinceros, genuinos e íntegros. Agur pide que el Señor lo aleje de la falsedad y de la mentira. Pera la segunda petición es la de nuestro interés el día de hoy.

La otra: No me des pobreza ni riquezas, sino sólo el pan de cada día. La oración de muchos es dame, dame, dame y que sea ilimitado. Agur rompe con la típica oración de la mayoría de los mortales. No le interesa ni ser rico, ni ser pobre. Sólo quiere tener el pan de cada día. ¿Por qué esta petición tan inusual? Es que Agur, conoce la tentación de las riquezas y cómo estas pueden llevarnos no sólo a hacer lo malo, sino a ignorar a Dios. Que es el tema que ahora desarrolla.

Hay dos razones de la segunda petición de Agur. Proverbios 30:7 dice: “»Solo dos cosas te pido, Señor; no me las niegues antes de que muera: 8 Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas, sino solo el pan de cada día. 9 Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: “¿Y quién es el Señor?” Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios.”

Teniendo mucho, podría desconocerte y decir: ¿Y quién es el Señor? La tentación de desconocer e independizarse de Dios, siempre está al alcance del que tiene mucho. Las riquezas pueden hacernos sentir invencibles, cuando somos simples mortales. Las riquezas no pueden comprar lo que sólo Dios da: paz, propósito eterno, perdón y nueva vida. Difícilmente un rico entra al reino de los cielos, pues sí confía más en ellas que en Dios, jamás sentirá que tiene necesidad de Él.

Teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de Dios. El hambre en el estómago puede llevarnos a robar. Robar, deshonra el nombre de Dios

Agur entendía lo que llamamos “el Contentamiento”. Hebreos 13:5 dice: “Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré».”

1 Timoteo 6:6 dice también: “Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno está satisfecho con lo que tiene. 7 Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. 8 Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso.”

¿Cuál es la lección para su vida sobre la petición de Agur? Tome estos 3 consejos.
Si llega a tener mucho dinero, jamás desconozca a su Señor. Que su dinero no sea su Dios. De Dios proviene la vida y todo lo que tenemos. Reconozca siempre al Señor como el proveedor y dele honra y gloria. El dinero puede comprar muchas cosas, pero jamás lo que sólo Dios puede dar.

Si llega a tener poco, jamás deshonre el nombre de su Dios. Aún en la escasez, glorifique a su Señor. No tema a la tentación de caer en obtener el dinero fácil que no sólo no dura, sino que sólo trae destrucción y muerte.

Por encima de todo, practique el contentamiento. Esté agradecido con Dios por lo que tiene y en donde está, mientras se esfuerza por lo que quiere. Sabiendo que su verdadera riqueza es Cristo Jesús, su salvación y promesa de vida eterna.

Tener dinero no es prosperidad, es ser rico. La prosperidad es más que tener dinero, es tener una vida plena en Dios.

También tome estos consejos:
1. Gane su dinero legalmente – siempre gane su dinero de tal manera que glorifique a Dios.
2. Gaste su dinero sabiamente – distinga entre necesidades, deseos y lujos.
3. Ahorre su dinero constantemente – mes a mes guarde como mínimo un 10%
4. Inviértalo inteligentemente – multiplique su ahorro en la tierra (inviértalo) y en el cielo (diezmar y ser generoso).
5. Persevere pacientemente – no desmaye. El que persevera alcanza.

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