Él lo hará…( Código – 2018-162 ) – Radios Fráter
  • mayo 25, 2018

Él lo hará…( Código – 2018-162 )

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Dios no falla. Si él lo ha dicho, él lo hará. No nos desanimemos, si él lo ha prometido, él lo hará porque esa es la promesa que nos hizo nuestro Señor.

Estamos llegando a los últimos versículos de la primera carta a los Tesalonicenses y el apóstol Pablo termina haciendo una oración. Una oración que le muestra a los cristianos de Tesalónica, la clave para vivir en santidad. ¿Hay algo con lo que sigue batallando en su vida espiritual?, ¿Qué batallas continúa perdiendo en su carrera cristiana? Dios nos llama a santidad. Y la clave para vivir en santidad, no es mayor esfuerzo, sino una mayor dependencia y confianza en Dios. Dios es el que nos llama y el que promete santificarnos. Y promete santificarnos para que permanezcamos irreprochables hasta su segunda venida. Al glorificarlo a él, vivímos en paz con él y con nuestro prójimo. Estudiemos esta oración que Pablo hace al finalizar este libro. 1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 El que los llama es fiel, y así lo hará.”

La oración de Pablo es que Dios los santifique por completo. 1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 El que los llama es fiel, y así lo hará.”

Recuerdo la historia de un guardaespaldas… Alguien que amaba tanto a la familia a la que cuidaba. Jamás olvidaba año con año, lo que ellos hacían para Navidad. Ese almuerzo era inolvidable. Porque en lugar de ellos cuidar y atender, sentaban a todos los guardaespaldas a la mesa y ellos les servían la comida y los atendían para su convivio. Esto había marcado la vida de esta persona, porque el patrón, el millonario, les había servido. Pablo está a punto de terminar la carta. Su anhelo es que Dios santifique por completo a los cristianos en Tesalónica. No ora porque un ángel los santifique y no ora porque pongan todo su empeño. Ora a Dios el Padre. Y comienza diciendo: “Que Dios mismo…”. Algo más alto que cualquier patrón mortal. El inmortal, él es quien los santificará por completo.

El tradicional saludo en Israel es Shalom, que significa paz. Pablo toma esta palabra y la aplica a la oración y a la verdadera fuente de la paz total que es Dios. Pablo no sólo ora porque Dios mismo, sino el Dios de paz, de donde proviene la paz verdadera, sea el que los santifique por completo. ¿Quién es el que obrará en ellos? El Dios de paz, que da la paz que sobrepasa todo entendimiento, los hará completos y santos.

La oración final de Pablo, es que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo. Santificarse es apartarse de algo para consagrarse a algo. Implica el apartar para conectar. Es a la vez, el desprenderse de algo, para conectarse con algo. Al santificarnos, hemos sido separados del pecado y del poder del mismo sobre nosotros. Hemos sido separados del sistema del mundo (anti Dios, anti Cristo). Y también separados del diablo mismo, que es el príncipe de esta tierra. Hemos sido separados del pecado y del sistema del mundo y del diablo. Y hemos sido separados y a la vez conectados para Dios, Jesucristo y el reino de los cielos. No lo hicimos nosotros, Dios lo hizo por medio del sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario. Dios es el que nos aparta para él.

Dios nos quiere santos, consagrados a él, el 100% de nuestras vidas. Dios no quiere que nada en usted quede sin ser santificado. Dios quiere apartarlo completamente para él. Separarlo del mundo de las tinieblas y conectarlo a él, que es la fuente de la luz y la verdad. ¿Con qué cosas sigue batallando hasta hoy? ¿Qué cosas aún no ha permitido que Dios santifique en su vida? Dios no lo quiere consagrado a él un 80% o menos, no es como en un exámen, que con 61% gana y listo. Dios quiere santificarlo por completo, que el 100% de su vida sea para él.

La oración de Pablo es que Dios conserve todo su ser irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 El que los llama es fiel, y así lo hará.”

La conservación no es parcial, es total, todo su ser: espíritu, alma y cuerpo. Dios quiere santificarlo por completo, la conservación no es parcial, es total. Por eso es que menciona: “Y conserve todo su ser…” y agrega: espíritu, alma y cuerpo. Es probable que el apóstol Pablo encontrara una distinción entre espíritu y alma, pero ¿Cuál podría haber sido? Lo desconocemos. Porque en sus cartas, intercambia las palabras espíritu y alma, una con otra. El teólogo Gordon Fee dice: “Bien podría haber utilizado la palabra mente en lugar de espíritu, pero lo más impactante, es que menciona al cuerpo.” Recuerde que Pablo habló sobre la inmoralidad sexual, tema que era algo nuevo para los Tesalonicenses, quienes veían como normal, la inmoralidad sexual. Pero Dios anhela que seamos santificados, también en nuestro cuerpo y en todo nuestro ser. No algo parcial, en donde nosotros lo glorificamos en algo de nuestras vidas y en otras partes no, sino en todo nuestro ser. 1 de Tesalonicenses 4:3 dice: “La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; 4 que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, 5 sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios; 6 y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido. 7 Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad; 8 por tanto, el que rechaza estas instrucciones no rechaza a un hombre, sino a Dios, quien les da a ustedes su Espíritu Santo.”

La conservación es para que sean irreprochables para la venida de Jesucristo. La oración de Pablo es que el Dios de paz santifique todo su ser y los conserve para que sean irreprochables para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Irreprochable es aquel al que no se le puede tachar nada y no se le puede reprochar nada. Jesús prometió que iría al cielo a prepararnos un lugar y que regresaría por nosotros sus discípulos. Hoy Jesús es nuestro abogado y el que se arrepiente de sus pecados, los confiesa y se aparta, alcanza misericordia por medio del sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario. Pero, aunque Jesús es nuestro abogado hoy, regresará como juez y juzgará a vivos y a muertos. La oración de Pablo es que Dios nos conserve irreprochables para su segunda venida. Hechos 10:34 dice: “Pedro tomó la palabra, y dijo: ―Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, 35 sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia. 36 Dios envió su mensaje al pueblo de Israel, anunciando las buenas nuevas de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. 37 Ustedes conocen este mensaje que se difundió por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan. 38 Me refiero a Jesús de Nazaret: cómo lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder, y cómo anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 39 Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. Lo mataron, colgándolo de un madero, 40 pero Dios lo resucitó al tercer día y dispuso que se apareciera, 41 no a todo el pueblo, sino a nosotros, testigos previamente escogidos por Dios, que comimos y bebimos con él después de su resurrección. 42 Él nos mandó a predicar al pueblo y a dar solemne testimonio de que ha sido nombrado por Dios como juez de vivos y muertos. 43 De él dan testimonio todos los profetas, que todo el que cree en él recibe, por medio de su nombre, el perdón de los pecados.”

No sólo deje que Dios lo santifique hoy, permanezca santo hasta la venida de Jesucristo. Recuerde que no se santifica en sus fuerzas, sino en su dependencia total en Dios. Somos llamados a vivir en santidad hoy, pero a mantenernos en santidad siempre, hasta que Jesús venga por su iglesia y nos encuentre siendo fieles e irreprochables. Dios nos santifica para que vivamos en santidad, pero a la vez, desea que perseveremos en ella y seamos irreprochables, esto es sin tacha alguna, y nos conservemos así para su segunda venida.

Todos los jueves en un internado, se hacía revisión de cuarto. O este estaba impecable o se daban dos horas de trabajo forzado como jardinero o albañil. Todos se sentían satisfechos cuando pasaban la revisión del cuarto. Pero sólo se había ganado un jueves. Porque jueves a jueves, serían evaluados de nuevo. Había dos tipos de estudiantes, los que sólo limpiaban ese día para pasar la prueba porque sabían que venía. Y los que siempre mantenían limpio el cuarto y ese día sólo daban los retoques. No viva en santidad, cuando debe rendir cuentas a Dios. Viva en santidad todos y cada uno de sus días. Dependa de Dios en todo. Porque Jesús regresará y como juez. Filipenses 2:12 dice: “Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor, 13 pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.”

La garantía de la oración de Pablo es que El que los llama es fiel, y así lo hará… 1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 El que los llama es fiel, y así lo hará.”

Dios es el que llama, porque Dios es fiel. Y así lo hará… Nos santificará por completo para conservarnos irreprochables para el día de su segunda venida.

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