• mayo 4, 2018

Cinco imperativos sobre la profecía ( Código -2018-145 )

Escuche:

Hace unos años recibí la llamada de una joven mujer pidiéndome que hablara con su mamá pues su hermana había tenido un terrible accidente y había alguien diciendo que era profeta y le decía a la mamá que su hija iba a ser sana y restaurada. Y que su testimonio iba a ser de gran bendición para mucha gente. Cuando llegué al hospital, oré por la señortita que se había accidentado. Y una persona del hospital me dio el diagnostico de la señorita, no era nada bueno, estaba muy delicada. Y luego le dije a la mamá que no era importante no pelearnos con Dios porque no responde a la petición como nosotros queremos. Y así fue, su hija falleció. Pero otros de sus hijos estaban resentios porque el profeta había dicho que iba a sanar. Y es que no todos los que entran al hospital sale sano.

Un servidor me contó que hace un tiempo uno de los líderes de la congregación estaba platicando con él y su amigo, se despidió y se fue. Pero regresó y le dijo al amigo: dice el Señor que si usted no se arrepiente y no le obedece, usted será cortado de tajo. El servidor pensó que lo que había dicho el líder era muy fuerte, pensando en cómo su amigo iba a sentirse. Al mes el servidor recibió una llamada donde la esposa del amigo le contaba que el amigo había fallecido de un infarto. Así que si alguien nos dice: dice el Señor, póngale atención, porque puede ser que sí lo dijo el Señor y otras no. Por eso es importante disernir.

Otro día, un servidor de la congregación me contó que un día su hijo de 8 años fue atropellado en una calle muy transitada y murió. Este servidor, por la vasectomía ya no podía tener hijos, pero en el funeral de su hijo se le acercó otro líder de la congregación y le dijo: dice el Señor que usted tendrá otro hijo varón. Y el servidor solo pensó en la vasectomía. Tiempo después en un viaje familiar, sintió una sensación rara en la parte baja de su abdomen. Cuando pudo, se revisó, no tenía nada, pero al paso de las semanas se dieron cuenta que la esposa estaba embarazada y fue varón. Porque cuando Dios quiere recierte cualquier cirujía.

Es muy importante que nosotros conozcamos lo que la Palabra de Dios dice sobre la profecía, porque existen muchos abusos.
Por ejemplo:
¿Y por qué remató la empresa? Es que el profeta me dijo…
¿Y por qué se quitó los lentes si no ve nada desde niño sin ellos? Es que el profeta me dijo…
¿Y por qué entregó todo su salario de este mes? Es que el profeta me dijo…
¿Y por qué hizo este negocio si no se veía bien? Es que el profeta me dijo…
¿Y por qué se embarcó en este proyecto sin ningún recurso? Es que el profeta me dijo…
¿Y por qué pintó el cuarto de celeste, si le nació nena y sin verificarlo? Es que el profeta me dijo…
¿Y por qué no llevó a su esposa con el doctor? Es que el profeta me dijo…
¿Y por qué tuvo problemas con su esposa? El profeta dijo que estaba en adulterio y es mentira…

¿Qué es la profecía? ¿A qué es llamado un profeta? Ante el abuso ¿Debemos mejor eliminar la profecía por completo? Ante el abuso ¿Hagámonos los locos y que cada quien se salve con sus propias pistolas?

Veamos cuatro versículos finales escritos a la iglesia de Tesalónica que nos dan la solución. 1 Tesalonicenses 5:19 dice: “No apaguen el Espíritu, 20 no desprecien las profecías, 21 sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, 22 eviten toda clase de mal.”

Primer imperativo: No apaguen al Espíritu. La palabra Espíritu se refiere al Espíritu Santo. Note que la palabra “Espíritu”, está en mayúscula, pues no se refiere a nuestro espíritu, sino al Espíritu Santo, de quien proceden todos los dones, para edificación de su iglesia. 1 Corintios 12:4 dice: “Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. 5 Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. 6 Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. 7 A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. 8 A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; 9 a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; 10 a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas. 11 Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina.”

Es el Espíritu el que reparte dones como quiere y no una persona. Ningún ser humano puede impartir dones, tal y como vemos en el versículo 11. Sólo el Espíritu reparte dones a cada uno según él lo determina. Por lo que un profeta, no puede pasarle o impartirle, el don de profeta.

A pesar del abuso de la profecía, el imperativo es a no apagar el Espíritu. Si alguien tiene una manifestación del Espíritu, la idea no es reprimirlo ni suprimirlo sino que todo se haga en orden. Debemos dejar que el Espiritu Santo siga hablando ya se por medio de la profecía o lenguas con interpretación. 2 Tesalonicenses 2:1 dice: “Ahora bien, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, les pedimos que 2 no pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías, ni por mensajes orales o escritos supuestamente nuestros, que digan: «¡Ya llegó el día del Señor!»”

Nadie puede decir: dice el Señor que vendrá mañana, porque nadie saber ni el día ni la hora en que vendrá el Señor. Deuteronomio 18:21 dice: “Tal vez te preguntes: “¿Cómo podré reconocer un mensaje que no provenga del Señor?” 22 Si lo que el profeta proclame en nombre del Señor no se cumple ni se realiza, será señal de que su mensaje no proviene del Señor. Ese profeta habrá hablado con presunción. No le temas.”

Un amigo decidió postularse a candidato a la presidencia, y en un desayuno nos dijo que tenía un folder con 80 profecías escritas donde decían que sería presidente del país. Después del desayuno pude hablar con él y le dije que si ganaba la presidencia iba a ser un milagro y todos los que le profetizaron serían profetas genuinos. Pero si no ganaba, todos los que profetizaron no hablaron de parte de Dios. Por eso es muy importante entender lo que dice Deuteronomio.

Segundo imperativo: No desprecien las profecías. No hable mal de ellas, no las menosprecie. 1 Tesalonicenses 5:19 dice: “No apaguen el Espíritu, 20 no desprecien las profecías, 21 sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, 22 eviten toda clase de mal.”

Vemos que no sólo no deben apagar el Espírtu, sino tampoco menospreciar las profecías que provienen de él. Tome nota que nos faltan dos imperativos que le entregan el perfecto balance a la profecía en 4 versículos. Por ahora Pablo dice que no apaguen el Espíritu y que no menosprecien la profecía. Romanos 12:6 dice: “Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; 7 si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; 8 si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.”

El propósito de la profecía en el Antiguo Testamento estaba claro. El teólogo Gordon D. Fee en su comentario de 1 de Tesalonicenses dice: “Los profetas recibían una revelación de Dios y anunciaban juicio (generalmente) y salvación. Frecuentemente la palabra hablada, tenía un elemento futuro (juicio o salvación), así que, en ese sentido, llegaron a ser vistos como vaticinadores, pero este era sólo un elemento y no necesariamente el crucial”. En 1975 llegó a la célula que lideraba, una pareja de esposos cubanos y empezaron a congregarse. Y hacían preguntas sobre el Espíritu Santo y se manifestaron en ellos diversos dones. De repente una señora nos llamó que había tenido una visió donde los edificios de Guatemala se estremecían y había mucho daño, mucha angustia. Y dijo que sería a principios de febrero de 1976. En enero ese año esta señora nos dijo que se iba del país. Y efectivamente, sucedió el terrible terremoto ese año.

Sobre el propósito de la profecía en el Nuevo Testamento, el teólogo Gordon D. Fee continúa diciendo: “Con el derramamiento del Espíritu al final de la era, los primeros creyentes entendieron de Joel 2:18-30 que se había cumplido, por lo que la “profecía”, no sólo se convirtió en un fenómeno renovado, sino que ahora estaba potencialmente disponible para todos, porque todos había recibido al Espíritu en plenitud. Por lo que, aunque algunas personas fueron llamadas “profetas” (1 Corintios 12:28-29), probablemente porque eran los que frecuentemente hablaban “profecías”, la implicación de 1 Corintios 14, era que era un don ampliamente disponible – potencialmente por lo menos –, a todos. Aunque la tradición profética del Antiguo Testamento, sin lugar a dudas, se encontraba detrás del entendimiento de Pablo, en ningún momento se asume que el profeta está hablando nada más que una palabra para una ocasión en particular. Esto se evidencia en los versículos 21 y 22 de 1 de Tesalonicenses “sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, 22 eviten toda clase de mal”. Así que, este tipo de enunciados era probablemente un medio de escuchar de Dios, quizá en la forma de darles dirección y ánimo a una comunidad perseguida y porque estos enunciados son del Espíritu Santo, no deben ser menospreciados. Pero también, como estos enunciados provienen a través de humanos, deben ser probados, lo que es el punto al que ahora se mueve a desarrollar.”

La profecía existe para que la iglesia sea edificada, animada y consolada por lo que no debemos menospreciarla. 1 Corintios 14:1 dice: “Empéñense en seguir el amor y ambicionen los dones espirituales, sobre todo el de profecía. 2 Porque el que habla en lenguas no habla a los demás, sino a Dios. En realidad, nadie le entiende lo que dice, pues habla misterios por el Espíritu. 3 En cambio, el que profetiza habla a los demás para edificarlos, animarlos y consolarlos. 4 El que habla en lenguas se edifica a sí mismo; en cambio, el que profetiza edifica a la iglesia. 5 Yo quisiera que todos ustedes hablaran en lenguas, pero mucho más que profetizaran. El que profetiza aventaja al que habla en lenguas, a menos que este también interprete, para que la iglesia reciba edificación.”

Tercer imperativo: sométanlo todo a prueba. 1 Tesalonicenses 5:19 dice: “No apaguen el Espíritu, 20 no desprecien las profecías, 21 sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, 22 eviten toda clase de mal.”

La iglesia de Tesalónica, no debía apagar el Espíritu, pues de él provienen los dones. Tampoco debían menospreciar las profecías, porque estas sirven para edificar, animar y consolar a la iglesia. Pero ahí no termina la historia. Se les ha hablado del uso de la profecía, ahora se habla del posible abuso y qué hacer para evitarlo.

¿Qué es someter a prueba? Es dudar de algo, para probar que es verdadero. ¿Cómo saben los joyeros que la joya es de oro? Lo someten a prueba. Lo mismo pasa con los billetes. Lo mismo ocurre con las profecías, para determinar si son verdsderas. Miqueas 3:5 dice: “Esto es lo que dice el Señor contra ustedes, profetas que descarrían a mi pueblo: «Con el estómago lleno, invitan a la paz; con el vientre vacío, declaran la guerra. 6 Por tanto, tendrán noches sin visiones, oscuridad sin presagios». El sol se ocultará de estos profetas; ¡el día se les volverá tinieblas! 7 Los videntes quedarán en vergüenza; los adivinos serán humillados. Dios les tapará la boca, pues no les dará respuesta. 8 Yo, en cambio, estoy lleno de poder, lleno del Espíritu del Señor, y lleno de justicia y de fuerza, para echarle en cara a Jacob su delito; para reprocharle a Israel su pecado. Escuchen esto ustedes, gobernantes del pueblo de Jacob, y autoridades del reino de Israel, que abominan la justicia y tuercen el derecho, 10 que edifican a Sión con sangre y a Jerusalén con injusticia. 11 Sus gobernantes juzgan por soborno, sus sacerdotes instruyen por paga, y sus profetas predicen por dinero; para colmo, se apoyan en el Señor, diciendo: «¿No está el Señor entre nosotros? ¡No vendrá sobre nosotros ningún mal!» 12 Por lo tanto, por culpa de ustedes Sión será como un campo arado; Jerusalén quedará en ruinas, y el monte del templo se volverá un matorral.”

Hay dos elementos para someter a prueba cada profecía. Toda profecía debe pasar la prueba de contenido. Debe ser teológicamente y doctrinalmente apegada a la Palabra y a la proclamación de la enseñanza de Jesucristo. ¿Se apega esta profecía a las doctrinas bíblicas y a la enseñanza de Jesucristo? Pablo mismo cuenta cómo los bereanos iba a revisar a las escrituras a comparar lo que él decía.
Toda profecía debe pasar la prueba de propósito. Porque la profecía en el Nuevo Testamento existe para: edificar, animar y consolar a la iglesia. Vea que la profecía se llevaba a cabo de acuerdo a 1 Corintios capítulos 12, 13 y 14, siempre que la iglesia se reunía y era una palabra para todos y no para uno.

En toda profecía, debe discernirse entre lo bueno y lo malo que son los últimos dos imperativos.

Cuarto imperativo: Aférrense a lo bueno y quinto imperativo: Eviten toda clase de mal. 1 Tesalonicenses 5:19 dice: “No apaguen el Espíritu, 20 no desprecien las profecías, 21 sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, 22 eviten toda clase de mal.”

Tome nota que la primera vez que la palabra profecía se menciona en el Nuevo Testamento es precisamente en este pasaje bíblico que estamos estudiando. Y la primera vez que se menciona, se nos enseña a someter a prueba toda profecía.

Deja un comentario

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007