Y para terminar… ( Código – 2018-129 ) – Radios Fráter
  • abril 18, 2018

Y para terminar… ( Código – 2018-129 )

Escuche:

Estamos por terminar la primera carta de Pablo a los Tesalonicenses. Y él trata de remachar algunas instrucciones, así como cuando la mamá le da instrucciones a su hijo cuando se va de retiro. La mamá entonces, la noche anterior, le habla sobre todo lo que debe tomar en cuenta. Pero precisamente antes de despedirse y cuando ya va caminando hacia su bus, ella le grita y rápidamente le dice: sea respetuoso, obedezca a sus maestros, coma con la boca cerrada, trate bien a todos, disfrútela a lo grande. Yo te vengo a traer y le lanza un beso.

En 1 de Tesalonicenses 5:14 vemos una de las últimas instrucciones: “Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos. 15 Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no solo entre ustedes, sino a todos.”
Pablo les da una serie de imperativos, y estos no se discuten sino se obedecen. Hermanos… es la palabra con la que inicia esta y la porción anterior que estudiamos. ¿Qué nos dice esto? Que es una palabra que va dirigida a toda la congregación. No va dirigida sólo a unos, sino a todos. La palabra hermanos, la entendemos porque todos somos una gran familia, en donde por medio de Jesús que es la cabeza de la iglesia y nosotros su cuerpo, hemos sido adoptados por Dios, quien ahora es nuestro Padre. La porción de la Escritura que vamos a estudiar, va dirigida a toda la congregación.

Efesios 1:4 dice: “Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, 6 para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.”


Dios nos escogió para ser hijos de él. Desde antes de la fundación del mundo él nos escogió, para que seamos santos, consagrados a Dios, apartados para él y sin mancha. Es la sangre del sacrificio de Jesús la que nos quita las manchas del pecado. Cualquier mancha que podamos tener por causa del pecado, él nos la quita porque para eso nos escogió. Y ese es el proceso de santificación en el cual vivimos. Y muchas veces el enemigo vendrá a poner duda sobre nuestra salvación, pero estemos seguros que Dios nos escogió para ser santos y sin mancha.

Pablo nos exhorta a que nos enfoquemos en cuatro grupos y llevar a cabo una acción con cada uno de ellos. La palabra aunque es para todos, es probable que requiera del liderazgo que se mencionó en los versículos 12 y 13, los que deben tomar la iniciativa de guiar a todos hacia ello. ¿Cuáles son estos cuatro grupos en los que deben enfocarse y qué deben hacer con ellos?
1 de Tesalonicenses 5:14 dice: “Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos.”

Alguien holgazán es un haragán, alguien que no logra sus metas por no esforzarse. La casa es el primer ambiente donde uno se desarrolla, y es allí donde los padres ven a sus hijos y algunos son holgazanes. Aunque algunos padres son los responsables de hacer de sus hijos se esa manera. Por eso es importante inculcar que los niños trabajen en la casa para que aprendan a realizar tareas y aprender a ser responsables. 
Es interesante que Pablo incluye esta instrucciones para los holgazanes. Por eso si queremos que Dios nos bendiga, trabajemos. 1 Tesalonicenses 4:9 dice: “En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 10 En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, 11 a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, 12 para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie.”

El holgazán es un perezoso y ocioso. No tiene problemas con la capacidad, sino con la haraganería. Para ser luz, necesitamos ganarnos el respeto de los no cristianos. Siendo holgazanes, jamás ganaremos el respeto de los demás, no seremos luz, ni transformaremos sus vidas con el evangelio. Debemos con amor, amonestar a los holgazanes. Hacerles ver lo destructivo de su pecado hacia ellos, hacia los demás en la familia de Dios y hacia los no cristianos. Un hijo de Dios no puede ser un holgazán, tiene que ser un trabajador esforzado, dedicado.

Debemos enfocarnos en los desanimados y estimularlos. Probablemente se refiere a los desanimados que habían perdido a un ser querido y que no habían entendido qué ocurriría cuando Jesús regresara por segunda vez por eso 1 Tesalonicenses 4:13-18 termina diciendo: “Por lo tanto, anímense unos a otros.”

Pero es más probable, que Pablo se refiera a cualquier tipo de desánimo, incluyendo a aquellos que no sabían qué pasaría con los que habían muerto. Lo cierto, es que los desanimados, necesitaban ser estimulados y animados para seguir adelante a pesar de las dificultades de la vida, en el camino de Dios. Debemos estimular a los desanimados a que sigan adelante. Hebreos 12:1 dice: “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. 2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. 3 Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.”

A veces nos desanimamos, pero si nos comparamos con lo que a Jesús le tocó pasar, veremos que él sufrió verdaderamente, pero soportó todo. No fue para siempre el sufrimiento. Los problemas son temporales, pero las personas de fe permanecen, perseveran. No nos desanimemos. Hebreos 12:12 dice: “Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas. 13 «Hagan sendas derechas para sus pies», para que la pierna coja no se disloque, sino que se sane.”

Qué importante es animar a los que están desanimados.

Debemos enfocarnos en los débiles y ayudarlos. No sabemos con certeza si esta porción se refiere a una debilidad física, espiritual o a ambas. Lo que sí, es que el llamado directo es a ayudar. Y cuando somos llamados a ayudar, somos llamados a ayudar al débil. Dios siempre ha estado del lado de los más débiles y vulnerables como lo son las viudas, los huérfanos y los extranjeros.
El motivo para ayudar a todo ser humano, siempre será la obra redentora que Cristo realizó en la cruz. Dejar la gloria, para salvarnos de nuestra miseria, es la inspiración para toda buena obra. Salmo 68:5 dice: “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa.”

Es por eso que debemos esforzarnos para que las personas encuentren en nuestra congregación a una familia, que los ayude cuando más lo necesiten. Por eso hay que involucrarse en una célula para tener una familia espiritual.

Debemos enfocarnos en todos y ser pacientes. Existe una paciencia que se requiere para soportar las situaciones difíciles. Pero a la paciencia que se refiere Pablo aquí, tiene que ver no con situaciones difíciles sino con las relaciones interpersonales. Y lleva el concepto de sufrir por mucho tiempo. Es una paciencia que lleva a sufrir por mucho tiempo, por amor a todos. Esta es la paciencia que debe manifestarse hacia todos. Como discípulos de Jesús, debemos reflejar su carácter de justicia y santidad. No debemos ser ni pendencieros.

1 de Tesalonicenses 5:15 dice: “Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no solo entre ustedes, sino a todos.” Todos hemos sufrido la maldad de algunos. Pero no debemos pagar mal por mal. Mateo 5:38 dice: “»Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. 39 Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. 40 Si alguien te pone pleito para quitarte la camisa, déjale también la capa. 41 Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.”

Debemos esforzarnos por hacer el bien. Mateo 7:12 dice: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.”

¿Cómo queremos que nos traten? Así debemos tratar a los demás. Por eso debemos ser amables, educados, pacientes. Tratemos a los demás como queremos ser tratados y si todos actuamos de esa manera, nos irá bien y seremos una luz para el mundo. Mateo 5:14 dice: “»Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.”

Deja un comentario

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007