• abril 11, 2018

En alta estima… ( Código – 2018-121 )

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En lo llevamos estudiando 1 Tesalonicenses, Pablo no ha mencionado para nada a los líderes de la iglesia, la que él fundó y está descrita en Hechos 17:1-9, cuando estuvo con Silas por tres sábados seguidos. Y la gente creyó, pero lo persiguen y salen huyendo.

Pero, ¿porqué hablar sobre el liderazgo? Sobre la actitud de los miembros hacia los líderes y de los líderes hacia los miembros. Y es que este mundo busca celebridad. Este mundo busca seguir a aquel que tiene lo que yo no tengo. Aquel que ostenta un estatus económico, un circulo de amigos que muy pocos tienen, conocimiento o títulos que nadie posee. Pero la pregunta es ¿será este el liderazgo que la escritura establece como normativo para la iglesia? Porque si es así, los miembros van a aspirar a eso que los hace diferentes de los demás.

Ahora ¿porqué hablar sobre el liderazgo a nivel de miembros? Porque el líder puede ser el mejor líder, pero si los miembros no lo reconocen, es inefectivo. Y como el líder apunta a Cristo, ni siquiera podrá influir, ni influir ni amonestar, entonces la gente vivirá como quiera. Por eso el tema de liderazgo es vital. Y cuando hablo de líderes, usted puede pensar en jerarquía, en pirámide de arriba hacia abajo. Pero la escritura nos da otro concepto de liderazgo, más circular y plano. Donde se reconocen a los líderes pero el punto no es posición, el punto es función. El que anhela ser obispo a noble función aspira, no dice posición. El liderazgo en Cristo no es un liderazgo de posición sino más de función.

Líderes no solo son los pastores o los líderes más conocidos, sino aquellos que están liderando las células, los que lideran grupos pequeños. Estamos hablando de la iglesia viviendo la fe no solo en las cuatro paredes sino especialmente allá afuera, porque la misión no está adentro, lo misión está afuera. Porque si pensamos en el liderazgo de la iglesia nos daremos cuenta que hay influencia y es grande. Si el pastor es humilde, amigable, de oración, así serán los miembros. Porque nosotros reproducimos a través del liderazgo, y si ese liderazgo está mal vamos a reproducir lo que no es el carácter de Cristo. Y si los miembros no están bien van a reproducir el liderazgo que no es el que Dios espera.

Todos tenemos acceso al Padre y un solo mediador, quien es Cristo. Con esto en mente y entendiendo la importancia de la palabra liderazgo, en ningún momento en 1 Tesalonicenses se nos dice que hay un conflicto entre la congregación y el liderazgo, 1 de Tesalonicenses 5:12 dice: “Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan arduamente entre ustedes, y los guían y amonestan en el Señor. 13 Ténganlos en alta estima, y ámenlos por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros.”

La petición de Pablo a la iglesia de Tesalónica, es que reconozcan a sus líderes y sean considerados con ellos por tres cosas. Alguien considerado es alguien respetuoso. Y no se puede ser respetuoso cuando no se reconoce. Por eso Pablo dice reconozcan a los líderes entre ustedes. Tres cosas por las que deben reconocer y ser considerados con sus líderes. La primera es porque trabajan arduamente entre ellos. Este es el lenguaje que utiliza Pablo para referirse a su llamado ministerial de ser luz a los gentiles. Siempre habla de trabajar y de fatigas por causa de Cristo. No solo se refiere a servir a los miembros de la iglesia sino a la obra de Cristo, predicar, evangelizar. 1 Tesalonicenses 2:9 dice: “Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga.”

Pablo dice que reconozcan a aquellos que entienden cuál es la misión del cristiano, que es ir y hacer discípulos, que están dejando todo por la causa del evangelio. 
Segundo, porque los guían en el Señor. El corazón de un líder como el que Pablo describe, es ver a todos los que se ha arrepentido de sus pecados, caminando por el camino del Señor. El líder cristiano vive para guiar a todos por el camino del Señor, puerta estrecha, camino angosto, pero que lleva a la vida. Y si alguno se desvía del camino del Señor, los líderes guían el camino.
Tercero, porque los amonestan en el Señor. El corazón de un líder como el que Pablo describe, ama tanto a sus hermanos en Cristo, que cuando ve que alguien comienza a descarriarse o a manifestar las obras de la naturaleza pecaminosa en su vida, con amor, lo amonesta. Se acerca y le advierte de su conducta, lo anima a considerar la palabra de Dios y a su Creador, antes de tomar decisiones correctivas, que muchas veces pueden ser muy fuertes.

Trabajar arduamente es lo más importante, trabajar duro para ganar almas para Cristo, por guiar, por amonestar.

Además de reconocer a los líderes, los tesalonicenses deben tenerlos en alta estima y amarlos por lo que hacen. Los líderes deben ser tenidos en alta estima. En alta estima, se refiere a tener cariño y aprecio por ellos. Los miembros de la iglesia en Tesalónica, son llamados a reconocer a sus líderes al tenerlos en alta estima. Los líderes deben ser amados. No sólo son llamados a sentir cariño y aprecio por sus líderes, sino a amarlos. El amor en la Escritura no es un sentimiento sino una decisión. Tal y como nuestro Señor Jesús decidió amarnos y entregar su vida por nosotros cuando aún éramos pecadores.

No es la posición, es la función. Por eso es importante que la iglesia comprenda el rol de los líderes dentro de ella, que viven para trabajar arduamente, para guiar y para amonestar. Y el resultado es paz cuando somos transformados. El motivo para tenerlos en alta estima y que sean amados no es su posición, sino por su función – por el trabajo que hacen –. Pablo no menciona el nombre de uno solo de los puestos, tampoco menciona el número de líderes, pero sabemos que no era uno solo, eran muchos. Debían ser tenidos en alta estima y ser amados, pero no por su puesto, sino por la función, por lo que hacen. ¿Qué hace el líder de acuerdo a Pablo? Trabajan arduamente entre ellos y los guían y amonestan en el Señor. Vivir en paz unos con otros, es el resultado del entendimiento mutuo no de una posición del liderazgo, sino de la función del liderazgo que lleva a la obediencia a Dios. Cuando un líder no basa su autoridad en el puesto, sino en una vida que de sacrificio y entrega a la obra de Dios y a sus hermanos en Cristo y cuando los miembros reconocen esta función, los tienen en alta estima y los aman por lo que hacen, pueden ser guiados en el Señor y amonestados en el Señor. El resultado es paz. No hay abuso de arriba hacia abajo, ni de abajo hacia arriba, sino un entendimiento pleno que todo es para que juntos obedezcamos y demos gloria al Padre con nuestras vidas. Estos líderes son los responsables de llevar a cabo lo que Pablo enseña en esta carta.

Como líder, reconozca que todos somos iguales delante de Dios y que no hay categorías de cristianos. Todos somos iguales. El pasaje comienza con la palabra hermanos. ¡Les habla el fundador de esa congregación! Los llama hermanos porque su Padre es Dios y todos una gran familia. La palabra hermanos denota igualdad ante el mismo Padre. Jesús mismo llamó a sus discípulos ya no siervos, sino amigos. Juan 15:15 dice: “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.”

No existen cristianos categoría A, B o C. La palabra hermanos al principio del pasaje que leímos, nos recuerda que al contrario como algunos creen, no existen cristianos categoría A, B o C y como que vamos subiendo peldaños con el tiempo que estamos en la iglesia o por las posiciones a los que nos van nombrando. El pasaje que leímos no es para que un líder se sienta clase aparte, porque en Cristo no hay clases aparte. Romanos 12:3 dice: “Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. 4 Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, 5 también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. 6 Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; 7 si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; 8 si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.”

El termino líder y seguidor distingue funciones, pero no posiciones ante nuestra relación con Cristo. Como cristianos lo que verdaderamente debe importarnos es nuestra posición ante Cristo y no nuestra posición ante los demás. Los líderes y seguidores en la iglesia se distinguen por sus funciones, pero no por sus posiciones ante Cristo. Todos los que nos hemos arrepentido de nuestros pecados y hemos creído en Jesús para salvación, estamos revestidos de Cristo. Gálatas 3:26 dice: “Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, 27 porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. 28 Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. 29 Y, si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.”

Como líder, no se enfoque en su posición, sino en su función. Cristo mismo enseñó que el liderazgo no vive para servirse sino para servir a los demás. La posición que verdaderamente importa es que antes estábamos muertos y ahora estamos en Cristo Jesús. No pretendamos querer predicar en el púlpito de la iglesia, las calles son más grandes. Mateo 20:20 dice: “Entonces la madre de Jacobo y de Juan, junto con ellos, se acercó a Jesús y, arrodillándose, le pidió un favor. 21 ―¿Qué quieres? —le preguntó Jesús. ―Ordena que en tu reino uno de estos dos hijos míos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda. 22 ―Ustedes no saben lo que están pidiendo —les replicó Jesús—. ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo voy a beber? ―Sí, podemos. 23 ―Ciertamente beberán de mi copa —les dijo Jesús—, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde concederlo. Eso ya lo ha decidido mi Padre. 24 Cuando lo oyeron los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. 25 Jesús los llamó y les dijo: ―Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. 26 Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, 27 y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; 28 así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”

¿Cómo debe servir usted como líder cristiano? Debe trabajar arduamente entre todos en la obra de Dios. 1 Corintios 15:9 dice: “Admito que yo soy el más insignificante de los apóstoles y que ni siquiera merezco ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.”

Debe guiar a otros en el Señor. El líder cristiano guía a los demás a entrar por la puerta estrecha y a andar por el camino angosto. Es un líder que muestra el norte espiritual por el que debe recorrer toda persona. Mateo 7:13 dice: “»Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. 14 Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.”

Debe amonestar a otros en el Señor. Una amonestación incluye una advertencia, incluye el invitar a alguien a considerar lo que no está considerando para que deje de hacer algo. Es ponerle frente al que está en riesgo en su vida espiritual, la necesidad de considerar sus acciones y sus consecuencias en el Señor antes de tomar una decisión negativa contra él. 2 Tesalonicenses 3:14 dice: “Si alguno no obedece las instrucciones que les damos en esta carta, denúncienlo públicamente y no se relacionen con él, para que se avergüence. 15 Sin embargo, no lo tengan por enemigo, sino amonéstenlo como a hermano.”

Como miembro, reconozca que no pueden existir líderes, hasta que existen hermanos en Cristo, que los reconocen por su función. Este reconocimiento se otorga voluntariamente por los hermanos en Cristo, cuando ven en sus líderes el cumplimiento de las tres funciones espirituales en el día a día. Trabajan arduamente entre ellos. Guían en el Señor. Amonestan en el Señor.

El propósito del reconocimiento por los hermanos en Cristo es no ser estorbo y dejar a los líderes trabajar arduamente. Cuando no reconoce a un líder, usted se convierte en una fuerza opositora con sus comentarios y críticas ante los demás. Esto impide que el líder pueda cumplir su función.
No seamos orgullosos y dejémonos guiar en el Señor. El que no se deja guiar por nadie y cree que las puede solo, es probable que termine en un camino que cree recto, pero que su fin es muerte.

No seamos orgullosos y dejémonos amonestar en el Señor. El humilde pronto recibe la corrección y enmienda sus pasos. Pero el que no se deja corregir, terminará mal. Es probable que jamás se entere que no está reflejando a Cristo en su vida y en su ceguera crea que sí. Si se dejara amonestar en amor, su vida sería diferente.

No caigamos en pecado ni como miembros, ni como lideres. El pecado en el que un miembro puede caer es no reconocer, ni tener en alta estima, ni amar por lo que hacen los líderes que trabajan arduamente entre ellos en la obra del ministerio y que los guían y amonestan en el Señor. Por no reconocer a estos tipos de líderes, estorban su trabajo y no pueden ser ni guiados ni corregidos en el Señor. Nadie puede ser bendecido en su vida espiritual por alguien que no reconoce como líder.

El pecado en el que un líder puede caer es querer ser reconocido por su posición y buscar ser tenido en alta estima y ser amado por todos, sin manifestar plenamente lo que debe hacer: trabajar arduamente en la obra de Dios y guiar y amonestar en el Señor a sus hermanos en Cristo. No la posición, sino la función, es la que gana el verdadero respeto y amor.

No se trata de nosotros, se trata de Dios. Necesitamos humildad porque todos somos hermanos y vivimos para honrar al Padre.

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