• febrero 21, 2018

Lo que el amor fraternal nos impide ( Código – 2018 – 057 )

Escuche:

Estaba un grupo de amigos comiendo y estaban pasando un buen tiempo. Cuando llegó el momento de pagar la cuenta, uno de ellos, finge recibir una llamada en su teléfono y se va. A ellos les tocó pagar la cuenta de él. ¿Cuántas veces hemos ido a comer con alguien y luego le dice que se le olvidó la billetera? Cuando usted se da cuenta que eso siempre pasa, es desagradable.

Muchas veces los cristianos abusamos del amor fraternal y caer en la práctica de que “me tienen que dar”. Y Pablo estaba viviendo algo parecido. Una situación similar estaba ocurriendo en la iglesia de Tesalónica. 1 Tesalonicenses 4:1 dice: “Por lo demás, hermanos, les pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendieron de nosotros. De hecho, ya lo están practicando. 2 Ustedes saben cuáles son las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús. La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; 4 que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo[a] de una manera santa y honrosa, 5 sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios; 6 y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido. 7 Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad; 8 por tanto, el que rechaza estas instrucciones no rechaza a un hombre, sino a Dios, quien les da a ustedes su Espíritu Santo.”

Ahora Pablo les habla del amor fraternal. 1 Tesalonicenses 4:9 dice: “En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 10 En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia…”

Para Pablo es importante este tema de amarse unos a otros. Y les dice que no necesitan que se les escriba al respecto. Ya estaba escrito en el Antiguo Testamento en Levítico 19:18: “”No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.”

Pablo sabía que los de Tesalónica ya habían aprendido esto. No sabemos específicamente porqué Pablo menciona a Macedonia, pero se los recuerda. Pero había algo que reforzar. Por eso les dice en 1 Tesalonicenses 4:10 “En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, 11 a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado,”.

Como iglesia, como cristianos, debemos amarnos más y más. El amor no es estático. Estamos llamados a vivir en paz con todos. Si tenemos conflicto con alguien, debemos buscar la paz. ¿Cómo vamos a lograr la paz? Pablo da 3 indicaciones: ocuparse de sus propias responsabilidades, trabajar con sus propias manos y no depender de nadie.

En Tesalónica se estaba dando la situación en que algunas personas estaban abusando del amor fraternal y les dice que deben ocuparse de sus propias responsabilidades, trabajar con sus propias manos y no depender de nadie. El contexto en el que Pablo habla es interesante, solo en estas cartas habla del trabajo. Tesalónica estaba en Macedonia y cuando el imperio Romano empieza a gobernar, empezó una relación patrón-clientela. Una de las características de esto era que había un intercambio de bienes y servicios, establecido en un tiempo definido e incluía a diferentes estratos sociales. Generalmente era entre alguien pudiente y el otro de menor capacidad. Pero el patrón le daba beneficios adicionales. Y algunos de Tesalónica estaban acostumbrados a esto y no querían trabajar. Y estaban abusando del amor entre ellos, por eso Pablo les instruye a no hacerlo.
Un país en donde las personas no cumplan sus obligaciones no va a prosperar. En Guatemala tenemos una palabra peculiar “fíjese”, que no tiene una traducción exacta en otros idiomas. La usamos para excusarnos de muchas cosas. Cuando escuchemos esa palabra, preocupémonos. Debemos asumir nuestra responsabilidad. El que quiera hacer las cosas, las hace; el que no, encuentra mil excusas.

Les animamos a trabajar con sus propias manos, dice Pablo. Muchas veces renegamos porque llega el lunes, porque hay que ir al trabajo. 1 Tesalonicenses 2:5 dice: “Como saben, nunca hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo. 6 Tampoco hemos buscado honores de nadie; ni de ustedes ni de otros. 7 Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos, 8 así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no solo el evangelio de Dios, sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos! 9 Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga.”


Pablo trabajaba y anima a trabajar. No pongamos de excusa que el Señor viene pronto. 
Hace muchos años yo trabajaba para una empresa donde hacíamos empaques para diferentes productos cuando llegó el dueño de la empresa. Así que le mostré las bodegas del producto. Cuando llegamos con la persona que facturaba, el dueño le pregunta – cómo estamos con los pedidos – y ella responde – gracias a Dios no hay -. Eso me desanimó tanto porque para ella era bueno que no hubiera trabajo, todo lo contrario a lo que pensaba el dueño y yo mismo. Debemos darle gracias a Dios por que tenemos trabajo, sin quejarnos.

La tercera parte es que no debemos depender de nadie. Hay muchas personas que necesitan ayuda y somos nosotros quienes debemos ayudarles. Pero nosotros no debemos abusar de eso.
Existen quienes verdaderamente no pueden sostenerse y deben depender del amor y de la generosidad de otros. Pero estos son pocos. El propósito de la exhortación de Pablo es que los cristianos en Tesalónica no deban depender de nadie. Que ellos mismos, con su trabajo, puedan suplir sus propias necesidades. Por eso dice en 1 Tesalonicenses 4:12 “…Para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie.”

El amor fraternal siempre busca ganarse el respeto de los no creyentes, para que nuestro respeto apunte a Cristo, la fuente inagotable de amor. Debemos ser ejemplo para que los no creyentes conozcan de Jesús. Tenemos la responsabilidad en ser luz, debemos ser los mejores empleados para poner el alto el nombre de Cristo. Debemos ser diligentes. Tenemos que lograr que los empleadores hagan lo imposible por no dejar ir a los empleados cristianos.

Deja un comentario

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007