La oración por la congregación ( Código – 2018-031 ) – Radios Fráter
  • enero 31, 2018

La oración por la congregación ( Código – 2018-031 )

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El apostol Pablo hizo una oración muy especial por la congregación de Tesalónica. Recordemos que en Hechos 17 cuenta la historia cuando Pablo tuvo que salir de Tesalónica porque querían apresarlo.

Los que creyeron a su mensaje se convirtieron, pero tuvo una salida abrupta y no pudo concluir lo que él quería enseñar. Por eso 1 Tesalonicenses dice 3:10 “Día y noche le suplicamos que nos permita verlos de nuevo para suplir lo que le falta a su fe.” Y en el 12 dice “Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes.”

En la presentación de niños vemos a muchos bebés ser presentados ante Dios. Pero si en 12 años vemos a esos mismos bebés del mismo tamaño, hay motivo para preocuparse. Y si en 10 años más siguen del mismo tamaño, hay muchos más motivos para preocuparnos.

Hemos aprendidio que aquellos que vienen a los pies de Cristo son como recién nacidos espirituales y que nosotros tenemos que ayudarlos a crecer. El crecimiento es clave en la vida natural y en la espiritual. Una de las preguntas que me hacen recurrentemente es ¿cuál fue la clave del crecimiento en La Fráter? El crecimiento lo da Dios. Nuestra tarea es sembrar la Palabra de Dios, regar esa Palabra, pero el crecimiento lo da Dios.

Ahora, una cosa es el crecimiento físico y natural y otra es el crecimiento sicológico y espiritual. Algunos me preguntan ¿cuándo es el mejor momento para casarme? Respondo: cuando alcances el crecimiento físico y la madurez sicológica. Porque son dos mundos que se unen, y comparten todo. El cuarto, la cama, la casa. Y eso se puede poner complicado. Como dice el dicho: Quieres conocer a Andrés, vive con él un mes.
Por eso Pablo ora para que “el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes.” Hay familias que su relación es buena, pero hay otras que no es así.

En los inicios de La Fráter, en el Cine Reforma, había una señora que se llamaba Doña Emilia, ella vendía billetes de lotería. Y cuando cobrara sus honorarios ella llevaba sus diezmos, y aprendimos que Dios se agrada de lo que sus hijos le dan. Ella tenía un hijo que no seguía el ejemplo de su madre y a veces ella mandaba su diezmo con su hijo, y algunas veces sí lo entregaba, otras no. Pero ella siempre lo amó. Tenemos que aprender a amarnos.

¿Cómo se sabe que una persona ha crecido en lo espiritual? Porque ama hasta sus enemigos. Tenemos que aprender a amarnos.

Una persona adulta no es una persona inestable. Esa persona así no se ofende fácilmente, porque es una persona madura. 1 Juan 4:8 dice “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” Y 1 Juan 4:12 dice “Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.” Pablo ora porque se amen más y más unos a otros y agrega: “Y a todos…” estos son los de afuera.
Amar a los hijos de Dios es bastante fácil. Pablo no desea que se amen únicamente hacia adentro, sino también hacia afuera.

Amar implica decidir amar como Jesús nos amó a los que no son de la familia de la fe y que incluso, están en contra de la familia de fe. El que no ama, no es de Dios, no ha conocido el amor de Cristo. El amor debe manifestarse entre ellos y hacia los demás. El amor debe rebalsar más allá de nosotros y hacia la comunidad.

Juan 15:35 dice “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”.” ¿Cómo puede la gente saber que somos discípulo de Jesús? Porque nos amamos.
1 Juan 4:20 dice: “Si alguien afirma: “Yo amo a Dios”, pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. 21 Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.” Así que no tenemos opción. Si amamos a Dios tenemos que amar a nuestro prójimo. Aunque sea ofensivo, egoísta. Tenemos que amarlo, porque es un mandamiento. No sólo somos llamados a amarnos más y más unos a otros, sino a todos.

Aprendamos a amar. Esa es una decisión que hay que tomar. Todos queremos que nos vaya bien, pero para que nos vaya bien tenemos que poner en práctica lo que dice Salmos 133:1 “¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!” Si tiene un amigo en la célula con el que se enfadan mucho, tiene que vivir en armonía. El Salmo sigue: “Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras. 3 Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía, el Señor concede bendición y vida eterna.”

Oramos para que el Señor nos bendiga, a nuestra familia, a nuestros negocios, pero si queremos bendición y vida eterna tenemos que vivir en armonía. Qué importante. ¿Cómo podemos vivir en una casa con discusiones a cada momento? No se puede. Por eso los jóvenes prefieren estar en La Fráter todo el tiempo, porque aquí está la bendición de Dios. Por eso es importante que aprendamos a vivir en armonía.

Todo acabará, pero lo único que permanecerá es el amor, porque Dios es amor.
Mateo 5:43 dice: “”Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, 45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? 47 Y, si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? 48 Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”
Esta debe ser nuestra meta. Cada día es un proceso de santificación.
Por eso dice Pablo en 1 Tesalonicenses 3:13: “Que los fortalezca interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre.”
Juan 17:15 dice: “No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.”
La fortaleza interior nos lleva a renunciar al mundo y a vencer la tentación.
Marcos 7:14 dice: “De nuevo Jesús llamó a la multitud. ―Escúchenme todos -dijo- y entiendan esto: 15 Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina. 17 Después de que dejó a la gente y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron sobre la comparación que había hecho. 18 ―¿Tampoco ustedes pueden entenderlo? -les dijo-. ¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla? 19 Porque no entra en su corazón, sino en su estómago, y después va a dar a la letrina. Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos. 20 Luego añadió: ―Lo que sale de la persona es lo que la contamina. 21 Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, 22 la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. 23 Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.”

Por eso Pablo ora para que los Tesalonicenses sean fortalecidos.
1 Tesalonicenses 3:12 dice:”Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes. 13 Que los fortalezca interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre.”

Tenemos que decidir amarnos, porque sino nos vamos a destruir. Hagamos diariamente la oración que Pablo hizo., para que nos amemos más unos por otros.

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