Nuestro orgullo y alegría ( Código – 2018 – 015 ) – Radios Fráter
  • enero 17, 2018

Nuestro orgullo y alegría ( Código – 2018 – 015 )

Escuche:

Un día estaba mi esposa cargando a nuestro hijo Juan Marcos y llegó una señora a saludar. Y después de saludar dijo: Que lindo el niño, lo voy a cargar. Y aunque mi hijo no podía hablar, con la cabeza hizo el movimiento que no quería que lo cargara.

Y es que Dios nos creó para estar con nuestros padres. Con ellos nos sentimos seguros. Qué rico es cuando vamos en el carro y dormirse en el asiento y despertar en la cama. Ana Isabel, nuestra hija, quería que aun con 10 años, la siguiera cargando, me decía que yo era fuerte, pero yo le respondía que yo tenía columna vertebral a la cual tenía que cuidar.

Un amigo tenía un hijo que se hacía el dormido para que lo cargaran y cuando lo acostaban en la cama, se despertaba y se reía.

Seguimos estudiando una serie sobre 1 Tesalonicenses. Recordemos que Pablo perseguía a la iglesia, pero camino a Damasco se encuentra con Jesús y es comisionado a predicar a los gentiles. Llega a Tesalónica – Hechos 17:1-10 – y tres sábados seguidos discute con los judíos y probándoles a través de las escrituras que el Mesías debía padecer y resucitar. Y eso bastó para que ya no pudiera estar allí. Pero un buen grupo, unos cuantos judíos y muchos gentiles creen en el evangelio de Jesucristo. Pero por un alboroto debe salir huyendo de noche junto con su acompañante Silas. ¿Cómo se quedó la iglesia? Sin liderazgo y sin padre espiritual. Separados de su seguridad. 
Un niño cuando se separa de sus padres llora sin consolación.

En un desayuno que tuvimos con el Liceo Fráter, platiqué con una familia y después me encontré a una de las hijas llorando porque se había separado de sus papás, pero le tomé la mano y la llevé con su familia.

Los nuevos creyentes se habían quedado sin su líder. Pablo está peor.

Recuerdo que cuando salía a comprar o hacer mandados con mis hijos siempre estaba pendiente que no se me olvidara ninguno. Así pasó con Pablo.

¿Cómo se quedó Pablo? Con una angustia terrible e imposibilitado por ir, envió a Timoteo para animarlos y ver su estado. Timoteo regresó con un reporte favorable. Pero Pablo está preocupado para que no piensen que no los ama.

El pasaje que vamos a leer, es el que nos servirá como base para el tema de hoy. Pablo quiere explicarles que su ausencia, no se debe a falta de amor o interés. Sino a algo más. Y remata este pasaje diciendo lo que ellos significan y son para él. Veamos qué tiene Dios para nosotros. 1 de Tesalonicenses 2:17 dice: “Nosotros, hermanos, luego de estar separados de ustedes por algún tiempo, en lo físico, pero no en lo espiritual, con ferviente anhelo hicimos todo lo humanamente posible por ir a verlos. 18 Sí, deseábamos visitarlos —yo mismo, Pablo, más de una vez intenté ir—, pero Satanás nos lo impidió.” Pablo está anhelado que entiendan que los ama. Porque Pablo y los recién convertidos en Tesalónica, fueron separados a la fuerza. Pablo hizo lo humanamente posible por ir a verlos, pero Satanás se lo impidió. No probó una vez, sino más de una vez. No sabemos cómo Satanás se lo impidió a Pablo, pero vemos que los impedimentos fueron reales, como los de un bloqueo en una carretera.

Por eso dice en 1 de Tesalonicenses 2:19 “En resumidas cuentas, ¿cuál es nuestra esperanza, alegría o motivo de orgullo delante de nuestro Señor Jesús para cuando él venga? ¿Quién más sino ustedes? 20 Sí, ustedes son nuestro orgullo y alegría.”

Pablo pregunta ¿cuál es nuestra esperanza, alegría o motivo de orgullo delante de nuestro Señor Jesús para cuando él venga?. Muchos pueden hacer alarde de todo lo que han logrado en esta vida, pero cuando Jesus venga por su iglesia, todo lo material no valdrá nada en la venidera. Los logros terrenales en nada impactan a Cristo, porque por medio de su palabra los cielos fueron formados. Jesús lo dijo: la vida del hombre no depende de los bienes que posee.

Cristo regresará por su iglesia, y es algo que muchos han olvidado. Y Juan, el apóstol, escribió: vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Y Pablo se pregunta ¿cuál es nuestra esperanza, alegría o motivo de orgullo delante de nuestro Señor Jesús para cuando él venga?.

Cuando hablamos de esperanza, hablamos de certeza de la vida eterna en Cristo. Luego menciona la alegría, pero no es aquella que nos producen los regalos. Es una alegría que trasciende los sentimientos, es lo que llamamos el gozo y es saber quiénes somos, en quién confiamos y a dónde vamos. Es un gozo que nos permite entender que no somos de este mundo. Y orgullo, no la que se refiere a altanería o jactancia. Sino el sentido positivo de la palabra. Aquel sentimiento que nos da cuando vemos que las personas se esfuerzan, cuando se reconoce la gloria ajena, no la propia. Es como una corona, cuando se premia a alguien. ¿Por qué su orgullo? Porque están viviendo fieles a Dios, se han convertido de sus pecados y están viviendo fieles a Dios. Nada da más orgullo y alegría, que un padre cuando ve a sus hijos, crecer, crecer bien, en los caminos del Padre, siendo luz en todas las cuestiones de esta tierra y brillando para su gloria. De la misma manera se siente Pablo en el tiempo presente hacia los Tesalonicenses. Él se siente orgulloso y alegre de verlos fieles a Cristo.

Para Pablo, su esperanza, alegría y orgullo, es un pueblo fiel a Dios, hasta la venida del Señor Jesús. Cristo regresará por su iglesia. La fidelidad, es la obediencia a Dios como en los votos matrimoniales. Ante la segunda venida de Jesús, los logros terrenales no valen para nada.

Ahora, si Jesucristo regresara hoy por su iglesia ¿a quiénes puede presentar como su orgullo y alegría? ¿A quienes presentaba Pablo? A quienes les predicó y se arrepintieron. ¿Dónde está el fruto de nuestra luz? 
Pensemos ¿cómo venimos a los pies de Cristo?, ¿quién nos trajo, quién nos habló? Porque alguien hizo algo por nosotros, pero nosotros ¿lo estaremos haciendo por alguien más? Mateo 5:14 dice: “»Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.”

La iglesia es la luz del mundo. Nuestro llamado es ser la luz del mundo. Nuestro llamado es testificar de Cristo por medio de nuestras buenas obras las 24 horas del día, en todo lugar.

No perdamos el sentido de lo que a luz sobreabunda en nuestras vidas. El país cambiará cuando prediquemos el evangelio de Jesucristo.

El campo misionero es nuestro centro de estudios, el colegio, la universidad. Es nuestro lugar de trabajo. Somos llamados a ser luz con nuestras obras. Nuestras obras hablan de que Cristo vive en nuestro corazón, porque si nuestra vida es transformada, todo nuestro entorno es transformado. Hablemos con nuestras obras, seamos pacificadores, seamos generosos. Brillemos. Cuando una nación honra a Dios tendrá paz.

Nuestro llamado es el de ir y hacer discípulos de Jesús. Nuestro llamado es el de enseñar a los nuevos convertidos a obedecer lo que Jesús nos mandó. Mateo 28:19 dice: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” El Señor deja esta orden: vayan y hagan discípulos. Un discípulo no es un seguidor, es un imitador. El propósito del discipulado no es el conocimiento solamente, sino el conocimiento que lleva a la obediencia. El discipulo se conoce si obedece.

Nuestro llamado es el de enseñar a los nuevos convertidos a obedecer lo que Jesús nos mandó. La gente necesita de Dios. No saben qué hacer. La vida depende de una relación con Dios como prioridad y el dinero como algo secundario. Avaricia es: el dinero primero y Dios después.

Juan 12:46 dice “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.”

Somos llamados a predicar de Cristo, para que nuestros amigos pasen de las tinieblas a la luz. Y que cuando Cristo regrese, podamos presentar delante de él a aquellos que se convirtieron a Cristo porque nosotros les predicamos y los discipulamos, ellos serán nuestro orgullo y alegría.

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