• diciembre 20, 2017

El agradecimiento de Pablo ( Código 2017 – 493 )

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Recuerdo esa fría noche de diciembre hace algunos años. Era el cumpleaños de mi suegro, prácticamente fue el último cumpleaños. Estaba en una silla de ruedas y necesitaba toda la ayuda necesaria para poder moverse, para ir a los lugares, para comer. Necesitaba mucha ayuda. Y recuerdo las palabras de mi suegra, tanto que marcaron mi corazón, le decía a todos los asistentes: doy gracias a Dios por poder cuidar a Chico. Por todos estos años y por esta última etapa, por poder estar con él. ¿Y sabe una cosa? Ese día me dije: tenemos que ser agradecidos todo el tiempo.

 

Cuando vamos a la Biblia, vemos que la Biblia nos enseña a ser agradecidos. El agradecimiento tiene que estar en el corazón. Lucas deja registrado la historia de los 10 leprosos donde solo 1 regresa a dar las gracias.

 

Y estamos estudiando la carta a los Tesaloniceses y encontramos acerca del agradecimiento y encontramos que Pablo era una persona agradecida. Pablo era una persona que sabía que tenía que practicar el agradecimiento. Y nos enseña porqué da gracias. ¿Cuál era el agradecimiento de Pablo? Leamos 1 Tesalonicenses 2:13 “Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que realmente es, palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes. 14 Ustedes, hermanos, siguieron el ejemplo de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, ya que sufrieron a manos de sus compatriotas lo mismo que sufrieron aquellas iglesias a manos de los judíos. 15 Estos mataron al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos expulsaron. No agradan a Dios y son hostiles a todos, 16 pues procuran impedir que prediquemos a los gentiles para que sean salvos. Así en todo lo que hacen llegan al colmo de su pecado. Pero el castigo de Dios vendrá sobre ellos con toda severidad.”

 

¿Cuál era el agradecimiento de Pablo? Lo primero que podemos ver es que era continuo. En el versículo 13 dice: no dejamos de dar gracias. Pero, recuérdese que en 1 Tesalonicenses 1:2 dice: “Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones.” Pablo estaba totalmente agradecido por los Tesalonicenses, por la manera que habían recibido el mensaje. No dejamos de dar gracias, dijo Pablo. Él estaba agradecido porque ellos habían escuchado el mensaje, la Palabra de Dios. Pablo estuvo poco tiempo en Tesalónica, lo vimos en Hechos 17, que estuvo 3 sábados predicando. Pero fue suficiente para los tesalonicenses, pues ellos estaban atentos. Ellos escucharon el mensaje de la Palabra de Dios.

 

Y aquí hay un proceso, porque Pablo predica, ellos escuchan y luego lo reciben. ¿Sabe una cosa? Ellos no solo escucharon, no solo oyeron, no solo estuvieron atentos el mensaje, sino que recibieron el mensaje, lo aceptaron. Porque una cosa es oír y otra cosa es aceptar el mensaje. Usted le puede dar un consejo a su hijo y su hijo le puede escuchar, pero no necesariamente significa que le acepte el consejo. Una cosa es escuchar y la otra es aceptar. Usted ha visto esto en con la comunicación con el cónyuge – me oís, pero no me pones atención – dicen.  Y en la comunicación conyugal, o en todas, oímos pero no aceptamos ese mensaje, no lo recibimos.

 

En ese proceso de la comunicación matrimonial y familiar, en mi casa hemos tenido que aprender sobre esto. En mi casa, algunas veces mi esposa ha estado acostada viendo algún programa en la televisión y yo estoy haciendo otras cosas; y estamos hablando, la miro que está despierta, me doy la vuelta, y de nuevo la veo y está con los ojos cerrados y pienso – ya se durmió –. Y le pregunto ¿ya te dormiste? – No, me responde. – y continuamos hablando. Le cuento que haré tal cosa por tales razones. Y nos dormimos. Al día siguiente me pregunta que qué haré. Y le respondo

– Anoche te dije –.

  • ­No me dijiste – me responde.
  • Si te lo dije, pero te lo digo nuevamente, haré esto y lo otro – .
  • ¿Y por qué lo vas a hacer? – me pregunta.
  • Te lo dije anoche – le respondo.
  • No, no me lo dijiste – .

 

He aprendido que hay un momento en que aparentemente está despierta, en realidad está dormida. Y me escucha porque me contesta, no sé cómo le hace. Y podemos tener una plática bien amena, pero al día siguiente ella no se acuerda de nada. Porque escucha, pero no acepta el mensaje.

 

Los tesalonicenses habían escuchado el mensaje y lo habían aceptado. Escucharon el mensaje, eso fue externo. Aceptaron el mensaje, eso fue interno. Lo recibieron con sus oídos, pero lo aceptaron con su corazón. Y muchas veces, venimos semana tras semana y nos entra por un oído y nos sale por otro. Recibimos retos, hagan esto, cambien aquello, y lo escuchamos, pero no lo aceptamos y no cambiamos.  Ahora es común no traer Biblia sino verla en el celular, y cuando la leemos, nos quedamos viendo otras cosas, respondiendo mensajes en WhatsApp, o viendo fotos.  Y escuchamos, pero, ¿realmente aceptamos el mensaje? Aquí deberíamos venir a apuntar qué es lo que dice la Biblia, porque eso es parte de recibir y aceptar el mensaje.

 

Así que, no dejamos de dar gracias a Dios porque ustedes al oír el mensaje de la Palabra de Dios la escucharon y aceptaron, dijo Pablo, no como de hombres, sino como palabra de Dios, como lo que verdaderamente es. Para Pablo era muy importante que entendieran que no era un mensaje de hombres, sino un mensaje de Dios. Y en ese pasaje usted puede notar las frases “palabra de Dios”. Para Pablo era importante que su audiencia entendiera que era Pablo escribiendo, pero era Palabra de Dios. Él no quería saludar como dice el refrán chapín: con sombrero ajeno, es decir, con créditos de alguien más. Gálatas 1:11 dice: “Quiero que sepan, hermanos,” Pablo aquí está llamando la atención de su audiencia y quiere dejar claro, “que el evangelio que yo predico no es invención humana. 12 No lo recibí ni lo aprendí de ningún ser humano, sino que me llegó por revelación de Jesucristo.” Para Pablo era muy importante que entendieran que no era él que podía transformar, sino Dios. Que no era de él la palabra sino de Dios.

 

Él sella eso al decir: Ya no estoy presente, pero la Palabra de Dios sigue actuando en ustedes. Como diciendo ¿Se dan cuenta que no es un tema mío, de mi predicación? Es un tema de la Palabra de Dios, porque él ya no está, pero la Palabra actúa en sus vidas. Es la Palabra de Dios la que nos transforma. La que nos cambia. ¿Quiere ser diferente, quiere ser transformado? Lea la Palabra de Dios todos los días, estúdiela. Muchas veces nos preguntamos ¿por qué no cambio?, preguntémonos ¿cuánto leemos de la Palabra de Dios? Cuando leemos la Biblia nos informamos, cuando la practicamos, nos transformamos. Cuando lee y practica la Biblia, es cuando empieza a ser una persona diferente. Es la Palabra de Dios que tiene el poder para llegar a su corazón y transformar su vida. Puede haber momentos de ansiedad, pero llega la Palabra de Dios y sale con esperanza, con ánimo.

 

Hebreos 4:12 dice: “Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.” Dios nos conoce y la Palabra de Dios llega a lo más profundo de nuestro corazón. Por eso no podemos pasar ni un día sin leerla, porque nos cambia, nos transforma.

 

Pero Pablo, no solo estaba agradecido por cómo habían recibido el mensaje sino también porque los tesalonicenses habían seguido el ejemplo de las iglesias de Judea. El ejemplo de perseverar ante el sufrimiento, como dice 1 Tesalonicenses 2:14 “Ustedes, hermanos, siguieron el ejemplo de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, ya que sufrieron a manos de sus compatriotas lo mismo que sufrieron aquellas iglesias a manos de los judíos.” La palabra “hermanos” se encuentra 14 veces en la primera carta y 7 veces en la segunda carta. Recuerde que la mayoría de los tesalonicenses no eran judíos, eran gentiles. Pero Pablo les escribe que son parte de la familia. Y oírlo de Pablo, que era judío y en algún momento persiguió a la iglesia, que no aceptaba a los gentiles, demuestra un cambio total en Pablo. Al llamarlos hermanos, Pablo les está recordando que son uno en Cristo, que tienen un solo padre, que son parte de esa familia. Para que se sientan aceptados. Cuando Pablo dice siguieron el ejemplo de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, significa que los tesalonicenses también empezaron a tener persecuciones. Ellos sabían de las persecuciones que sufrieron a manos de los judíos y ellos decidieron seguir ese ejemplo. Esas iglesias decidieron predicar el evangelio a pesar que sus compatriotas los estén a atacando. ¿Cómo se sentiría su usted está en otro país y un compatriota suyo lo ataque, no lo ayude? Eso lastimaría mucho. Los tesalonicenses decidieron seguir el ejemplo de esas iglesias y predicar el evangelio a pesar de las persecuciones.

 

Yo me convertí hace 28 años y me costó ese proceso de tomar decisiones radicales. Durante ese proceso tuve amigos en el colegio y en el vecindario que no eran cristianos, odiaban a los cristianos. Y cuando empecé a asistir a La Fráter, sabía que mis amigos me iban a despreciar. Tengo otros hermanos que no vivían con mi mamá y yo, y su casa quedaba entre mi casa y La Fráter. Esos días salía a la avenida principal, tomaba un bus, pero salía de mi casa escondiendo la Biblia. Y cuando mis amigos me miraban y me preguntaban que a dónde iba, les decía que a la casa de mis hermanos, pero en mi mente pensaba “mis hermanos de La Fráter”. Y si me acompañaban a la parada del bus, no había problema porque era el mismo bus para ir a la iglesia o la casa de mis hermanos. Yo no decidí ser perseguido por predicar de Cristo. Yo me acobardé, decidí no decirles que era cristiano para que me fuera bien con ellos. Son de las cosas que me arrepentí.

 

Un día se me acerca uno de esos amigos y me cuenta que habían reconocido a Jesús como su salvador, y les confesé que yo también era cristiano. Y me reclamaron que por qué no les había contado antes. Me había perdido la oportunidad de hablarles de Jesucristo. Ellos, al día siguiente de haber recibido a Jesús en sus corazones me lo contaron porque ellos decidieron hablar de Cristo.

 

La iglesia de Tesalónica decidió seguir el ejemplo de las iglesias de Judea. Y Pablo sabía bien a lo que se refería cuando les dijo: han seguido el ejemplo, él sabía cuánto habían sufrido los de Judea, pues Pablo había sido perseguidor. Veamos lo que dice Gálatas 1:13:  “Ustedes ya están enterados de mi conducta cuando pertenecía al judaísmo, de la furia con que perseguía a la iglesia de Dios, tratando de destruirla.” Y Hechos 8:1: “Y Saulo estaba allí, aprobando la muerte de Esteban. Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. 2 Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. 3 Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entrando de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel.” Fue una gran persecución. Y a los tesalonicenses no les importó sufrir esa persecución, fueron perseverantes y Pablo estaba agradecido por esa actitud.

 

Ahora veamos 1 Tesalonicenses 2:15  que dice: “Estos mataron al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos expulsaron. No agradan a Dios y son hostiles a todos, 16 pues procuran impedir que prediquemos a los gentiles para que sean salvos. Así en todo lo que hacen llegan al colmo de su pecado. Pero el castigo de Dios vendrá sobre ellos con toda severidad.” ¿Qué fue lo que habían hecho los judíos? Mataron a Jesús. No fue Pilato, fueron los judíos, Pilato solo fue un instrumento. Pero también mataron a los profetas, Pablo se remonta a la historia porque sabía cómo habían sido en ese tiempo. Recordemos lo que dice Mateo 23:34 “Por eso yo les voy a enviar profetas, sabios y maestros. A algunos de ellos ustedes los matarán y crucificarán; a otros los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de pueblo en pueblo. 35 Así recaerá sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la de Zacarías, hijo de Berequías, a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar de los sacrificios. 36 Les aseguro que todo esto vendrá sobre esta generación. 37 »¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!”

Son palabras de Jesús, que a los suyos vino, pero los suyos lo rechazaron. Pablo sabía esto por eso dice “mataron a Jesús, mataron a los profetas y a nosotros nos expulsaron”. Pablo sufrió por predicar de Jesús. Recuerde que vimos en Hechos 16, como por liberar a una mujer que era adivina y ya no producir ganancias a sus dueños, lo agarraron, le quitaron la ropa, lo azotaron y lo metieron a la cárcel. Luego en Hechos 17 está predicando en Tesalónica y tiene que salir huyendo cuando llegan a la casa de Jasón y lo meten preso y Jasón tuvo que pagar una fianza. Cuando salió huyendo, se fue a Berea y mire lo que pasó en Hechos 17:13 “Cuando los judíos de Tesalónica se enteraron de que también en Berea estaba Pablo predicando la palabra de Dios, fueron allá para agitar y alborotar a las multitudes. 14 En seguida los hermanos enviaron a Pablo hasta la costa, pero Silas y Timoteo se quedaron en Berea. 15 Los que acompañaban a Pablo lo llevaron hasta Atenas. Luego regresaron con instrucciones de que Silas y Timoteo se reunieran con él tan pronto como les fuera posible.” A Pablo lo perseguían turbas, pero ahí estaba Pablo predicando. ¿Alguna vez ha estado en medio de una turba o en medio de una multitud enfurecida? Hace algunos años, en la empresa donde trabajaba mi jefe me dijo que quería que fuera a ver un partido de futbol con unos clientes en Costa Rica, entre Guatemala y Costa Rica, en la época del primitivo Maradiaga, un jugador guatemalteco. –Yo me sacrifico –, le dije a mi jefe. Y cuando estábamos en el estadio, empezó a llover, aun no empezaba el partido así que nos cubrimos con unas capas, aunque nos mojamos un poco y empezó el partido. Costa Rica metió dos goles, quitándole la esperanza del Mundial a Guatemala. Pero de repente, Guatemala empata con dos goles, y todos los chapines, que éramos como 100 en el estadio, nos empezamos a abrazar con otros y cantábamos el himno nacional. Y los de Costa Rica en silencio. Faltando cerca de 1 minuto para que terminara el partido, Costa Rica hace un tiro de esquina y echan un gol. Y de repente se encienden los aficionados ticos y empiezan a gritar. Los 100 chapines, solo agachamos la cabeza. Se escuchaban los maltratos e insultos, tanto que al final, nos sacaron por una parte especial, nos hicieron caminar como 5 o 7 cuadras en medio de aficionados ticos. Y yo iba con mi camiseta de la selección guatemalteca y pensaba “ojalá que a nadie se le ocurra empezar a insulta a los costarricenses”, porque éramos 100 contra miles. Fue un momento tenso. Cuando nos subieron al bus, pude respirar tranquilo. Fue horrible estar en medio de una turba, gracias a Dios que de insultos no pasó a más. Pero a Pablo no le tuvieron misericordia. Él sabía lo que era predicar de Cristo, aunque lo persiguieran, lo maltrataran y lo lastimaran. Y la iglesia de Tesalónica había seguido ese ejemplo.

 

¿Cuál fue el propósito de haber expulsado a Pablo? ¿de haber sido hostiles?, fue para que los gentiles no conocieran el evangelio y no fueran salvos. Eso fue lo que trataron de impedir, pero no pudieron, porque el evangelio siguió siendo predicado por los apóstoles. Hoy estamos aquí gracias a que no se pudo detener el evangelio. La Palabra de Dios es imparable. El mensaje de Dios es imparable. A través de la historia de la humanidad han tratado de detener la Palabra de Dios, pero el mensaje de Dios jamás pasará a la historia, jamás será olvidado. No debemos dejar que nuestra pasión desaparezca, porque el mensaje de Cristo es eterno.

 

Así que, con persecución o sin persecución prediquemos de Cristo. Para que la gente acepte el mensaje, este tiene que ser predicado. Prediquemos de Cristo. Romanos 10:14 dice: “Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? 15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!»” ¿Quién le predicó a usted de Jesucristo? ¿quién le presentó ese mensaje? Quizás fue por un programa de televisión, o en la radio, o alguien lo trajo a la iglesia. Tenemos que salir y predicar de Jesucristo, ser ese mensajero para miles, para muchas otras personas que necesitan ese mensaje. El proceso es: Pablo predicó, ellos oyeron y el mensaje fue aceptado. Pero debe de ser predicado. Prediquemos de Cristo.

 

Si por predicar a cristo sufre persecución, predique de Cristo. Muchos han perdido la herencia familiar, o no los quieren en la familia por ser cristianos, prediquen de Cristo. Realmente en Guatemala la persecución es mínima. Hay otros países donde no pueden abrir una Biblia, donde los matan por predicar de Cristo, aprovechemos esta libertad que tenemos aquí. No seamos cómodos, no entremos en pasividad. Sino que cada día seamos agradecidos por esta libertad y prediquemos de Cristo.

 

No importa en dónde usted se desenvuelva, en dónde se desarrolle, con su testimonio de vida, en todo lugar predique de Cristo. Si es abogado o doctor, con su profesión predique de Cristo. Hace unos domingos vi a un doctor con unos folletos del Navidad en Orquesta, y me contó que los iba a poner en su clínica, para que las personas se los llevaran. Invite a la iglesia a personas que no conocen de Jesús.

 

En La Fráter tenemos células, donde predicamos de Cristo, de uno a uno y de uno a pocos, semana tras semana. Si ya tiene tiempo de asistir a una, busque abrir su célula con otra pareja como líder. Si ya cursó la Facultad de la Fe y Liderazgo, abra una célula. Predique de Cristo. No queremos llegar a un número, queremos predicar más de Cristo.

 

También tenemos los Desayunos de Desarrollo Integral para hombres, de lunes a sábado, en diferentes restaurantes de la ciudad. Hace unos días me junté con un abogado y otro que trabaja como juez, y me comentaron que querían abrir un DDI y les dije que solo ellos podían llegar a un grupo de personas específicas, estaban emocionados por predicar de Cristo. Para que el mensaje sea aceptado tenemos que predicar de Cristo.

 

 

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