• diciembre 6, 2017

Una visita provechosa ( Código 2017 – 478 )

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Todos tenemos oportunidad de visitar a alguna persona, a alguna familia, alguna iglesia. ¿A cuántos les gusta ir de visita? Es bonito ir de visita, pero las visitas, al igual que el pescado, después de dos o tres días, huelen feo. Uno tiene que tener cuidado cuando dice que va a ir de visita y se queda allí permanentemente.

Eso fue lo que le pasó al apóstol Pablo. Él tuvo la oportunidad de hacer visitas a distintos grupos de cristianos en toda Europa y en Asia. En Hechos 17:1-10 recordamos como Pablo y Silvano, también conocido como Silas, tuvieron que salir huyendo. Los judíos se llenaron de envidia al ver a unos pocos judíos, a algunas mujeres prominentes y muchos griegos que creyeron en el evangelio. Entonces pagaron a maleantes para armar un alboroto y acusarlos frente a las autoridades de Tesalónica. Al no encontrarlos en casa, se llevaron a Jason quien era el anfitrión y quien tuvo que pagar una fianza para salir libre.

La acusación era que alborotaban al mundo al enseñar que había otro rey que se llamaba Jesús. Y en ese entonces el único rey era el Emperador romano. Pero estos hablaban de otro señor. Entonces los hermanos los sacaron de la ciudad de noche y fueron a Berea.

Dios bendiga a aquellos hermanos que como Jasón se atreven a abrirnos las puertas de sus casas para hospedarnos, aunque a veces se arriesgan a sufrir un poco las consecuencias de la persecución, del insulto y la opresión o del desprecio. También que Dios bendiga a aquellos hermanos que en medio de un peligro nos dan la mano y la salida para salvarnos la vida. Estos hermanos de noche los sacaron de la ciudad y fueron a Berea.

Estando allí, Pablo envió a Timoteo para ver cuál era el estado espiritual de aquellos que había visitado en Tesalónica. Eran nuevos creyentes que apenas había podido estar con ellos tres fines de semana. Mejor dicho, tres sábados. Porque se reunían en la sinagoga, y la costumbre judía era reunirse en la sinagoga los sábados. La costumbre de los musulmanes es reunirse en sus mezquitas los viernes, y la costumbre de los cristianos es reunirse en sus templos los domingos.

Así que Pablo envió a Timoteo para ver cuál era el estado espiritual y este regresó con un informe alentador y por eso Pablo escribió esta carta que nos está dando tantas lecciones, 1 de Tesalonicenses, que se estima que fue la primera carta que escribió el apóstol Pablo. Pero hubo alguien que corrió el rumor y algunos decían “Tanto que hablan de Pablo y Silvano, si ambos salieron huyendo y los abandonaron.” Estaban achacándole a Pablo y a Silvano que, si de verdad hubieran amado tanto a los tesalonicenses, se hubieran quedado en Tesalónica, sin embargo, se fueron huyendo. Habían muchos comentarios negativos de algunos, por esa razón Pablo incluye en su carta conceptos que aclaran el propósito de su visita.

¿Cómo habrá sido esa visita para que Pablo dijera que a pesar de su “huida” su visita no fue un fracaso? ¿Cómo es que, a pesar de huir de Tesalónica, este pasaje se aplica a nosotros también en este tiempo? Busquemos descubrir esto hoy.

Así que el capítulo 2:1 de 1 de Tesalonicenses dice: “Hermanos, bien saben que nuestra visita a ustedes no fue un fracaso.” Porque eso decían las personas: Pablo fue a predicar a Tesalónica y salió huyendo como un cobarde. Fue un fracaso su visita. Pero no, Pablo empieza a explicar porque no fue un fracaso. Porque lo que para otros es un fracaso para nosotros siempre será una bendición. A pesar de su huida, la semilla del evangelio había sido sembrada y seguían perseverando y creciendo en Dios. Fracaso hubiera sido que los hermanos se hubieran vuelto al judaísmo, hubieran abandonado la congregación, hubieran dejado su fe en el Señor. Pero no, a pesar de que los persiguieron, metieron preso a Jasón, hubo que pagar fianza, en medio de todas esas circunstancias, Pablo dice “mi visita no fue un fracaso, porque se les sembró la semilla del evangelio y además ustedes están perseverando.”

¿Se acuerda de la parábola del sembrador? Dice: el sembrador salió a sembrar, un poco de semilla cayó junto al camino, otro junto a espinos, otro en buena tierra, en fin. Tres diferentes tipos de tierra, pero solo la buena tierra fue la que dio fruto. O sea que un 75% de la prédica se perdió. Pero en Tesalónica los hermanos estaban perseverando. Si su cónyuge no quiere venir, persevere. Si tus papás no quieren que sigas, persevera. Tus amigos dicen que no eres hombre porque ya no bebes licor, no robas, no asaltas, no secuestras, no eres infiel, persevera. Si algo necesitamos en la vida es perseverancia. El que persevera alcanza. Y Jesús dijo “el que persevere hasta el fin, este será salvo”. Los felicito a ustedes que perseveran, a pesar de las dificultades que vienen a sus vidas.

Pablo dice en 1 Tesalonicenses 1:7 “De esta manera se constituyeron en ejemplo para todos – no solo perseveraban, eran ejemplo para todos – los creyentes de Macedonia y de Acaya. 8 Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no solo en Macedonia y en Acaya, sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada. 9 Ellos mismos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y de cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, 10 y esperar del cielo a Jesús, su Hijo a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero.” Para el cristiano ni la muerte es una derrota porque tenemos segura la resurrección y la vida eterna. Por eso es que, aunque mataron a miles de creyentes en Cristo a través de los siglos, a nosotros nos ha llegado el mensaje del evangelio. Ahora somos muchos millones más en el mundo, gracias a gente como los tesalonicenses que perseveraron a pesar de sus dificultades.

Pablo les dice en 1 Tesalonicenses 2:2 “Y saben también que, a pesar de las aflicciones e insultos que antes sufrimos en Filipos, cobramos confianza en nuestro Dios y nos atrevimos a comunicarles el evangelio en medio de una gran lucha.” Para Pablo, predicar el evangelio no fue hojuelas con miel. Fue una lucha continua predicar el evangelio. A veces creemos que porque estamos en la perfecta voluntad de Dios no habrá problemas, pero muchas veces los problemas confirman que estamos en la perfecta voluntad de Dios. Porque el enemigo nos pone obstáculos. Él no quiere que presentemos el mensaje de Cristo.

Hechos 16:11, nos muestra la oposición que el apóstol Pablo y Silas enfrentaron precisamente antes de llegar a Tesalónica: Zarpando de Troas, navegamos directamente a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis. 12 De allí fuimos a Filipos, que es una colonia romana y la ciudad principal de ese distrito de Macedonia. En esa ciudad nos quedamos varios días. 13 El sábado salimos a las afueras de la ciudad, y fuimos por la orilla del río, donde esperábamos encontrar un lugar de oración. – Busque y encuentre. Si le toca estar en otro país, lejos, busque y usted va a encontrar un lugar de oración. – Nos sentamos y nos pusimos a conversar con las mujeres que se habían reunido. 14 Una de ellas, que se llamaba Lidia, adoraba a Dios. Era de la ciudad de Tiatira y vendía telas de púrpura. –Esta mujer representaba a los empresarios de la época, de la clase alta. Usted puede ser un empresario muy exitoso, tener una empresa muy activa pujante, y adorar a Dios, en vez de adorar a Dios, en vez de las riquezas.– Mientras escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo. 15 Cuando fue bautizada con su familia, nos hizo la siguiente invitación: «Si ustedes me consideran creyente en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa». Y nos persuadió. ¿Fue difícil decir no? Lidia estaba acostumbrada a enfrentarse a los comerciantes de la época y así lograr sus objetivos. Así Pablo llegó y logró establecer en la casa de Lidia la primera iglesia cristiana en Europa. Este es el nacimiento de la iglesia cristiana en Europa. Pablo le habló a lidia y en la casa de esta reconocida señora, comenzó la iglesia europea.

Recuerden que por tres siglos no hubo templos. Excepto el de Jerusalén, que en el año 70 después de Cristo lo botaron. Pero ahí no se reunían los creyentes, todos se reunían en casas. Los que tenemos células en las casas, estamos siguiendo el ejemplo de Lidia y de Pablo. Y si usted no tiene una iglesia en su casa, planee abrir su casa para que ahí se realice una célula.

Hechos 16:16 dice: Una vez, cuando íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía un espíritu de adivinación. Con sus poderes ganaba mucho dinero para sus amos. 17 Nos seguía a Pablo y a nosotros, gritando: ―Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, y les anuncian a ustedes el camino de salvación. 18 Así continuó durante muchos días. Por fin Pablo se molestó tanto que se volvió y reprendió al espíritu: ―¡En el nombre de Jesucristo, te ordeno que salgas de ella! Y en aquel mismo momento el espíritu la dejó. 19 Cuando los amos de la joven se dieron cuenta de que se les había esfumado la esperanza de ganar dinero, echaron mano a Pablo y a Silas y los arrastraron a la plaza, ante las autoridades. 20 Los presentaron ante los magistrados y dijeron: ―Estos hombres son judíos, y están alborotando a nuestra ciudad, 21 enseñando costumbres que a los romanos se nos prohíbe admitir o practicar. 22 Entonces la multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados mandaron que les arrancaran la ropa y los azotaran. 23 Después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel, y ordenaron al carcelero que los custodiara con la mayor seguridad. 24 Al recibir tal orden, este los metió en el calabozo interior y les sujetó los pies en el cepo. A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. –Esto le pasó a Pablo en Filipos antes de llegar a Tesalónica. Y es lo que les decía: Ya me dieron una paliza, y por eso aquí en Tesalónica decidimos ser mas prudentes. – 26 De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas. 27 El carcelero despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada y estuvo a punto de matarse, porque pensaba que los presos se habían escapado. Pero Pablo le gritó: 28 ―¡No te hagas ningún daño! ¡Todos estamos aquí! – Eso es un milagro, que los presos no se hayan ido, es un milagro. – 29 El carcelero pidió luz, entró precipitadamente y se echó temblando a los pies de Pablo y de Silas. – A veces los que nos quieren matar, los que nos hacen daño vendrán a pedir ayuda. – 30 Luego los sacó y les preguntó: ―Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? – Esta pregunta se la ha hecho el ser humano y a veces le dicen: compra indulgencias, camina de rodillas toda la plaza y entonces quizás… 31 ―Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron. –¿cuántos hemos experimentado esto? Agradezcamos a Dios por nuestra salvación y la de nuestra familia. –32 Luego les expusieron la palabra de Dios a él y a todos los demás que estaban en su casa. 33 A esas horas de la noche, el carcelero se los llevó y les lavó las heridas; en seguida fueron bautizados él y toda su familia.

¿Cuál debe ser nuestra meta? Que nosotros y toda nuestra familia seamos convertidos al Señor. Que creamos en él, nos bauticemos. Y ahora tenemos métodos para aprender más de la Palabra de Dios como la Facultad de La Fe y Liderazgo, las células.

El carcelero no era de la clase alta como Lidia, ni baja como la esclava, era de la clase media, él tenía su trabajo, su oficio.

Lo que quiere decir este pasaje es que la primera iglesia en Europa incluyó a la gente de clase alta, la gente de clase media y a la gente de clase baja. La Fráter no excluye a nadie porque sea de la clase alta, o clase media o clase baja. Porque en Cristo todos somos uno, y nos amamos a pesar de nuestros orígenes o estatus.

Dice que 34 El carcelero los llevó a su casa, les sirvió comida y se alegró mucho junto con toda su familia por haber creído en Dios. Pablo le escribe a los Tesalónica tuve problemas, también en Filipos tuve problemas. A los corintios les escribe: tengo en mi cuerpo las marcas que he sufrido por el evangelio. Porque cuando uno es azotado, le quedan las marcas. La espalda de Pablo estaba más marcada que un crucigrama. Por eso Pablo dice que había sido azotado tres veces, 39 azotes cada vez. 117 azotes, eso deja marca. Ademaás de las pedradas, los empujones. Pablo tuvo también en Filipos, dificutades.

No es la primera vez, pero por eso aprendemos nosotros que aunque vengan dificultades, como dice Hebreos 10: 38 Pero mi justo vivirá por la fe. – O sea, vivirá por convicciones, no por emociones, no por sensaciones. Las emociones y sensaciones a veces no llegan, pero las convicciones siempre están. – ¿Qué emoción pudo haber sentido Pablo y Silas cuando los hubieron azotado? Eso era para desistir. Pero la vida se vive con convicción.

Hebreos 10:38b: Y, si se vuelve atrás, no será de mi agrado». – No tire la toalla, no se desaime, para adelante nada más. – 39 Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.

Convicción es seguridad que tiene una persona de la verdad o certeza de lo que piensa o siente. Y eso es lo que debemos tener nosotros. Pablo dice en 1 Tesalonicenses 2:3: “Nuestra exhortación no se origina en el error ni en malas intenciones, ni procura engañar a nadie. 4 Al contrario, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la gente, sino a Dios, que examina nuestro corazón. 5 Como saben, nunca hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo. 6 Tampoco hemos buscado honores de nadie; ni de ustedes ni de otros.”

Es un grave error estar tratado de buscar la aprobación de los hombres, y predicar solo cosas que son agradables al oído y que no les va causar ninguna confrontación ni ningún desafío.  Pablo dice que nunca fueron ni económicamente aprovechados, ni emocionalmente buscaron honores de los hombres. No recurrieron a las adulaciones, ni a las excusas para obtener dinero. Tampoco buscaron los honores de nadie, ni de ellos ni de otros. El amor al dinero, no va con los hijos de Dios. O amamos al dinero o amamos a Dios. La vanagloria y la búsqueda de honores no va con los hijos de Dios. O amamos Su gloria o amamos la nuestra. Debemos morir a nuestro ego, para vivir para él.

Siempre recordemos la historia del burrito y Jesús. Jesús entró a Jerusalén, el Domingo de Ramos, como se conoce. Y todo el mundo salió a recibirle y decían Hosanna, Hosanna el que viene en el nombre del Señor. Y tiraban sus mantos para que pasara el burrito. ¿Se imaginan al burro pensando: “Yo soy un burro importante, como yo no hay dos”? El burro estaría equivocado. Nunca debemos olvidar que cualquier elogio que recibamos, cualquier gloria que recibamos, cualquier crédito que se nos dé, no es por nosotros, es por el jinete que llevamos encima de nosotros y dentro de nosotros. No busquemos la gloria humana, porque la gloria humana es pasajera. Hoy un equipo de futbol es lo máximo porque ganó y la próxima semana es lo peor porque perdió. Hoy es Messi, mañana, no sirve. Así es la gloria humana. Por eso no debemos robarnos el crédito. Dios no comparte su gloria con ninguno, su amor lo comparte con todos, pero no su gloria. Si usted ora por un enfermo y sana, no se crea el apóstol Pablo, dele gloria a Dios. Y si no se sana, dele la gloria a Dios. Sanar solo le corresponde a Dios, si sana esta vez, puede que la próxima no. Por eso hay que estar preparados para el encuentro con Dios y hay que estar listos.

Por algo dice 1 Timoteo 3:1 Se dice, y es verdad, que, si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; 3 no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. 4 Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; 5 porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? 6 No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. 7 Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo.

El versículo 8 dice: Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos del mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas.

Nosotros no debemos aprovecharnos de ningún recién convertido para nuestro propio provecho. Luego dice Pablo en 1 Tesalonicenses 2:7 “Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos, 8 así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no solo el evangelio de Dios, sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos! 9 Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga.”

Pablo fue un ejemplo en todo aspecto. De la única iglesia del Nuevo Testamento que recibió ofrendas, fue de Filipos. De aquellos que lo encarcelaron y lo azotaron. Porque cuando fue a Corinto, él se puso a hacer tiendas de campaña, ese era su oficio. Él trabajaba de día cuando todos trabajaban, y en la noche, los esperaba para enseñarles la Palabra. Claro, Pablo tenía una cualidad: era soltero. Y como era soltero no tenía suegra. Y no tenía hijos. Y en ese tiempo los esposos tenían que mantener a las mujeres, no como hoy en día que muchas mujeres sostienen a sus maridos. Pablo no tenía esas responsabilidades. Por eso Pablo escribe que mejor se queden como él. Como dice el dicho: el que tiene tienda, que atienda.

Por eso Pablo dice que para no ser carga a nadie, trabaja. Pablo predicaba por todos lados, hacía su trabajo, tenía sus ingresos. Y cuando cayó preso, lo de Filipos no lo dejaron solo. Le mandaron a Epafrodito con ofrendas, pero nosotros como cristianos no debemos aprovecharnos de ningún hermano. Tenemos que ser justos.

Esto dice 2 Corintios 12:14 “Miren que por tercera vez estoy listo para visitarlos, y no les seré una carga, pues no me interesa lo que ustedes tienen, sino lo que ustedes son. Después de todo, no son los hijos los que deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos. 15 Así que de buena gana gastaré todo lo que tengo, y hasta yo mismo me desgastaré del todo por ustedes. Si los amo hasta el extremo, ¿me amarán menos? 16 En todo caso, no les he sido una carga. ¿Es que, como soy tan astuto, les tendí una trampa para estafarlos? 17 ¿Acaso los exploté por medio de alguno de mis enviados? 18 Le rogué a Tito que fuera a verlos y con él envié al hermano. ¿Acaso se aprovechó Tito de ustedes? ¿No procedimos los dos con el mismo espíritu y seguimos el mismo camino?”

Pablo nos da un ejemplo de amor, y se compara a una madre que amamanta a un bebé. La mamá no alega cuando el bebé quiere comer, aunque esté cansada, lo toma con cuidado y le da de mamar. Con cuidado, con ternura, con delicadeza.

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